La autopsia resuelve las incógnitas sobre la muerte de la joven encontrada en el congelador de un hotel

Los análisis revelan que ingirió alcohol y un medicamento, lo que pudo provocar desorientación

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La autopsia de Kenneka Jenkis, la joven de 19 años que hace casi un mes fue encontrada sin vida en el interior de un congelador de un hotel de Chicago, ha revelado que no fue asesinada. Su muerte fue un trágico accidente.

Según recoge 'The Chicago Tribune', la autopsia determina que la joven murió por hipotermia debido a una exposición prolongada al frío. Su efecto se pudo ver potenciado por el consumo de topiramato (un medicamento usado para tratar la epilepsia y la migraña) y alcohol. La ingesta combinada de estas sustancias, según recoge el informe médico, puede provocar «deficiencia de memoria, concentración y coordinación, así como confusión». Esta reacción podría explicar que la joven se desorientara en el interior del hotel y, buscando una salida, acabara entrando en el congelador y quedara atrapada.

Esta es una de las hipótesis que se barabajan desde que la policía de Illinois difundiera las imágenes de las cámaras de seguridad del hotel, en las que, en un primer momento, se veía a la joven con un grupo de amigos en los pasillos del hotel. Según avanza la grabación, se ve Kenneka Jenkis sola y tambaleándose en una zona de acceso restringido del hotel. No hay imágenes sobre una posible entrada en el congelador, pero la autopsia descarta la impliación de terceros en los hechos que acabaron con su vida.

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