«Cuando salga iré a la tele y me enchufaré al detector de mentiras»

«Cuando salga iré a la tele y me enchufaré al detector de mentiras»

Ricart insultaba a los padres de las niñas, cargaba contra las propias víctimas y no mostraba arrepentimiento en sus misivas desde prisión

«En todo el tiempo que he pasado a su lado no ha cambiado ni una coma de su versión». Lo recuerda Serafín Sierra, capellán durante dos décadas de la cárcel de Herrera de la Mancha y guardián del alma de Miguel Ricart.

Pero al asesino de Míriam, Toñi y Desirée no le han ablandado los 20 años entre rejas. Según el religioso, hoy sigue pensando igual que a finales de los 90, cuando pisó por primera vez la 'trena'. Y entonces no dudaba en cargar hasta contra las víctimas (con frases indignas) y sus familias, sin mostrar el menor atisbo de arrepentimiento, como demuestran unas cartas enviadas a un amigo a las que ha tenido acceso este periódico.

Y ya entonces demostraba Ricart sus intenciones al salir de prisión. El triple homicida confirmaba en sus misivas los temores de Rosa Folch, madre de Desirée: "Espero que las televisiones tengan ahora más dignidad y no lleven nunca a Ricart a un plató". Pero el asesino revelaba sus planes de su puño y letra: "Cuando salga iré a la tele y me enchufaré al detector de mentiras y al pentotal sódico (suero de la verdad) para que todo el mundo sepa que estaba en lo cierto".

Ricart insistía en la fantasiosa teoría de la conspiración que durante mucho tiempo defendió Fernando García, padre de Míriam. "A Antonio (Anglés) lo mató la banda de mafiosos que asesinó a las niñas porque sabía muchas cosas". Y se metía en auténticos galimatías: "La sociedad sabe que puedo resolver el caso, y eso que saben que yo no sé nada del caso, pero también saben que yo he estado trabajando para resolver ese caso".

Ricart nombraba a Dios sin parar en sus cartas (pese a que, como reveló el capellán, nunca iba a misa y duró sólo dos días apuntado en el grupo de oración de Herrera), aunque repetía con más insistencia otro de sus karmas: el dinero. "Me dijiste que me mandarías dinero, pero aquí no ha llegado nada...", le reprocha a su amigo. "Si hablas con Fernando (García), a ver si te da el aguinaldo para mí. Y si no, pues a joderse...".

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