Sangre que caía de un balcón alertó de un cadáver, liado en una manta, en Murcia

Reguero de sangre que aún se podía observar ayer cayendo desde la casa de la víctima. / Vicente Vicéns / AGM
Reguero de sangre que aún se podía observar ayer cayendo desde la casa de la víctima. / Vicente Vicéns / AGM

La Policía trabaja para esclarecer si se trata de un homicidio e indaga en las relaciones de la víctima, que acogía en su casa a hombres más jóvenes

ALICIA NEGREMurcia

Un reguero de sangre, que atravesó su balcón y acabó salpicando el toldo de su vecino, delató su muerte. La Policía Nacional investiga si hay un crimen tras la muerte de un hombre en la pedanía murciana de Espinardo.

Según publica laverdad.es, el cuerpo de la víctima, de unos 55 años, fue hallado el martes por la tarde, después de que sus vecinos del residencial Almudena, en la calle Antonio Rocamora -junto al complejo JC1-, alertasen a la Policía de que desde su vivienda goteaba un líquido viscoso parecido a la sangre.

«Al principio pensamos que podía ser algún fertilizante, pero luego nos dimos cuenta de que no era eso, que era sangre», explicaba la madre de una vecina del bloque, que acude diariamente a echar una mano a su hija, y que en la tarde del martes tropezó con el suceso. «Notábamos un olor muy fuerte».

Los bomberos del Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento (SEIS) de Murcia tuvieron que echar abajo la puerta de la casa para que los agentes del Grupo de Homicidios pudiesen entrar. Según explicaron algunos testigos, la vivienda estaba, al parecer, cerrada con llave por dentro. Una vez abierta la puerta, según indicaron fuentes cercanas al caso, los investigadores descubrieron el cadáver del hombre, envuelto en una manta.

Los residentes del edificio, en Espinardo, recuerdan que un chico estuvo días atrás insultándole y golpeando la puerta

La Policía Nacional aguardaba ayer los resultados de la autopsia, que se realizó por la mañana en el Instituto de Medicina Legal (IML), y otras diligencias para determinar si se trata de un homicidio. Por el momento, precisaron las fuentes, todas las hipótesis están sobre la mesa, aunque el hecho de que el cuerpo estuviera liado en una manta es un dato que está siendo analizado al detalle.

Los vecinos de este residencial de Espinardo, que cuenta con una piscina interior y que está pertrechado con varias puertas de entrada, asistieron con estupor al levantamiento del cadáver de este hombre, que vivía solo desde hacía más de una década. Le recordaban ayer como una persona «retraída» y poco habladora a la que, sin embargo, no le faltaban modales. «Siempre bajaba a pasear a su perro y saludaba», explicó una de las moradoras del complejo.

Ruidos y fiestas nocturnas

Los vecinos recordaron también, no obstante, que eran frecuentes los ruidos y las fiestas nocturnas en su vivienda, que en muchas ocasiones provocaron quejas por parte de los inquilinos de la planta de abajo e incluso llamadas a la Policía. El fallecido era visto habitualmente acompañado de hombres de bastante menos edad que él, con los que se bañaba en la piscina. Según ha podido saber este diario, la Policía Nacional ya ha comenzado a indagar en esas relaciones para tratar de arrojar algo de luz al suceso.

Según relataron algunos vecinos, hace unas semanas, durante el puente de agosto, un hombre «que parecía ir bebido» acudió al edificio y estuvo profiriendo graves insultos contra la víctima y golpeando la puerta exterior del residencial -donde aún se observan los desperfectos-. Luego se quedó dormido en un jardín que hay frente al edificio.

Algunos habitantes del residencial recordaron, asimismo, que el domingo una pareja «con una pinta bastante mala» estuvo merodeando por el trastero de este vecino y montándose en una motocicleta blanca con la que él solía moverse y que, en apariencia, ha desaparecido.

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