La terrible historia del niño de ocho años torturado hasta morir en su propia casa

El pequeño Gabriel Fernández/
El pequeño Gabriel Fernández

Un jurado pide la pena de muerte para un condenado en California por maltratar brutalmente al hijo de su novia durante meses hasta matarlo

EVA VÉLEZGijón

Hay vidas que son puro drama. Vidas que no llegan a la edad adulta porque la desgracia se cruzó de manera infame en su camino. Es el caso, terrible, de la del niño de ocho años Gabriel Fernández, fallecido en 2013.

Gabriel vivía en Estados Unidos, en Los Ángeles, y fue encontrado inconsciente, con el cráneo roto, varias costillas fracturadas, quemaduras en la piel, mordiscos y perdigones incrustados en la ingle. Un panorama desolador que tiene su explicación en la saña del novio de su madre, Isauro Aguirre, de 37 años.

Ayer miércoles, un jurado popular pidió la pena de muerte para él, tras considerarle culpable de asesinato en primer grado con agravante de torturas.

Los miembros del jurado también escucharon que el niño fue obligado a comer arena para gatos y excrementos de ese animal y que fue golpeado repetidamente en los meses previos a su muerte.

Y todo porque Aguirre, exguardia de seguridad, sospechaba que Gabriel era homosexual. Isauro era novio de la madre del menor, Perla Sinthia Fernandez.

Entre los escabrosos testimonios escuchados, destaca el de la enfermera Emily Rebar, que atendió al pequeño antes de morir: «Cada centímetro de Gabriel estaba magullado e hinchado. Su piel era de color negro y azul. Recuerdo que al tocarlo estaba frío».

«La pena de muerte es el único castigo apropiado y justo por lo que Aguirre le hizo a Gabriel Fernández», dijo el fiscal Jonathan Hatami al presentar sus argumentos de cierre ante el jurado.

La defensa, por su parte, pidió clemencia para Aguirre y solicitó cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.

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