«Aún hay territorio para la aventura»

Nacho Orviz en Gijón y en el Annapurna, en 2011./AURELIO FLÓREZ
Nacho Orviz en Gijón y en el Annapurna, en 2011. / AURELIO FLÓREZ

Nacho Orviz El 'ochomilista' asturiano no tira la toalla con el Everest y lamenta que subir las grandes cumbres se haya convertido en una forma de postureo

M. F. ANTUÑAGIJÓN.

Siete ochomiles (Gasherbrum 2, Makalu, Nanga Parbat, Dhaulagiri, Annapurna, Shisha Pangma y Cho Oyu) contemplan las piernas de este bombero retirado que ha hecho de la montaña bandera y que no se baja de su empeño por seguir subiendo. Nacho Orviz (Gijón, 1958) no tira la toalla y aún tiene en mente volver al Everest. De momento, su día a día se mueve al nivel del mar de Gijón.

-¿Qué? ¿Se lleva a los siete del Angliru al Himalaya?

-¡Noooo! ¡Para nada!

-¿A dónde se los lleva?

-A ningún sitio. Tendrán que ir a ellos solos pero sabiendo lo que hacen.

-¿A una clase de algo?

-No sé lo que necesitan. Estas actuaciones son fruto del desconocimiento y de la falta de sentido común. No se juega con la natureleza. Son imprudencias, un calentón para hacerse una foto y colgarla en Instagram.

-¿A usted le ha pillado alguna vez una nevada sin cadenas?

-Sí, claro, son cosas que pueden ocurrir. Nadie es perfecto. Aunque la gente que andamos por la montaña normalmente llevamos cadenas y de todo un poco.

-¿Menospreciamos la naturaleza?

-No sé si la naturaleza o todo en general. Ponerse a hacer fotos en los espigones en los temporales es menospreciar la fuerza de los elementos.

-¿Cómo se arregla esto?

-Sentido común, formación y que la gente se dé cuenta de los riesgos que puede correr y los riesgos a los que puede exponer a quien tenga que ir a rescatarlos.

-¿Mucho postureo en la montaña?

-En la montaña no hay postureo. Hay postureo de gente que no pertenece a la montaña y que de pronto quiere inmortalizarse con una foto y un 'qué grande', 'qué guapo soy' y 'qué atrevido', para ponerla en una red social.

-¿Las imprudencias se pagan en 'cash'?

-Sí. Algo que es imprudente tiene que llevar un coste.

-¿Y tiene que ser caro?

-Eso ya no me corresponde a mí. Se puede evaluar. El coste de sacar un helicóptero es medible. Se pagan impuestos a hasta un cierto límite y determinadas circunstancias, pero hoy en día se confunde todo un poco.

-¿El Himalaya es una romería?

-Hay una cierta comercialización que ha ido en aumento en los últimos años. Ahí hay algo de postureo.

-¿Cómo afecta a los alpinistas tradicionales?

-Ha entrado gente con dinero, con la apetencia de hacer cumbre, que paga, y a los que tradicionalmente íbamos a hacer montaña de manera lúdica, deportiva, romántica, nos han desplazado. Ahora se da la paradoja de que estamos casi mal vistos.

-¿Mal vistos?

-Sí, a la gente del lugar la meten en esa dinámica del dinero.

-¿Cualquier persona con dinero puede subir hoy un ochomil?

-Sí, una persona sana, sin ningún impedimento, con un nivel medio físico, con dinero puede subir, asumiendo probablemente más riesgos de los que ellos creen. Allí no te va a ayudar nadie si tienes un problema. Te dan medios para que llegues arriba, te portean material, te lo dan todo masticado, pero si hay un temporal, un problema de salud, difícilmente te van a sacar de allí. A ocho mil metros no puede subir un helicóptero a rescatarte.

-¿Y qué gana quien sube así?

-Supongo que tiene que ver con el ego, con aumentar su caché social, darse prestigio, importancia.

-¿Al Everest hay que subir sin oxígeno?

-Sí, yo siempre he defendido esa idea. El fin no justifica los medios. No puedo decir: 'Como quiero subir el Naranjo de Bulnes, cojo un helicóptero'. No tiene gracia ninguna. Tienes que hacer lo que buenamente puedas y de la manera más natural. Subir una montaña con todos los medios y con oxígeno es algo desnaturalizado, desvalorizado.

-Pese a todo, ¿sobrevive el espíritu de los grandes aventureros?

-A un nivel muy pequeño, pero se sigue mantiendo.

-¿Queda terreno virgen?

-Sí, todavía hay territorio para la aventura, para buscar los límites.

-¿Qué le queda por ver?

-Necesitaría cien vidas para ver todo lo que quiero ver.

-¿Cuestión de tiempo o de dinero?

-Ambas. Un compendio complicado el del tiempo y el dinero.

-¿Mucho 'amodio' en la montaña?

-Siempre. Hay sufrimiento y disfrute. Lo uno compensa lo otro.

-¿Cuántas veces ha dicho 'qué hago aquí con lo bien que estaba en casa'?

-Muchas. Pero de eso se trata, de superarte a ti mismo, luchar contra tu propio yo. Al final la vida es eso.

-En situaciones extremas, ¿cómo funciona la cabeza?

-En situaciones límite te pones a prueba más allá de lo que deberías y te sorprendes a ti mismo. Es la idiosincrasia del ser humano: dar un paso más, traspasar límites. Es inherente. Los alpinistas tenemos ese gen ahí que nos sigue empujando.

-¿Es un gen?

-Yo creo que sí. No está demostrado científicamente, pero hay un porcentaje muy pequeño del ser humano que tiene ese gen o lo que sea de querer ir más allá, explorar, conocer, de la aventura, de vivir en el limbo de no saber lo que va a ocurrir.

-¿Crea adicción?

-Sí, genera ansiedad por saber, por ver.

-¿A usted le entra el mono?

-Sí. Aunque haya fases en que te apartas, siempre está ahí.

-¿De esto no se jubila?

-No, porque lo puedes hacer con más o menos años. Siempre puedes mantener esa llama viva.

-Mire a Carlos Soria.¿Se ve con 78 años subiendo ochomiles?

-No. No querría hacer cosas que hacía cuando tenía 30 años. Pero no digo de esta agua no beberé.

-¿Asignaturas pendientes?

-Volver al Everest. Es un sueño desde mi infancia.

-¿Quién es más extraterrestre Kilian Jornet o Cristiano Ronaldo?

-Jornet sería un Ronaldo y un Messi y otros dos más juntos.

-¿Asturias sigue siendo el paraíso?

-Sí. Y tiene un potencial tremendo. Hace falta que se cuide un poco más y no lo destruyamos.

-Usted que era bombero, ¿cómo paramos los incendios?

-Con una importante labor de prevención y de cuidado de los montes.

-¿Qué tiene el Urriellu?

-Es una cumbre emblemática, icónica. No hay ninguna otra así en España. Y ya hay mucha gente que a viene a subirlo como una muesca más.

-Experto en apagar fuegos y en ascensos. ¿Qué hace con el Sporting?

-Con la competitividad que hay hoy en día, todo es cuestión de dinero.

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