La última vida de los billetes de 500 euros

La última vida de los billetes de 500 euros

El BCE dejará de emitir a finales del presente ejercicio los 'Bin Laden' por su frecuente uso en actividades ilícitas

ERLANTZ GUDE

La última vida de los los 'Bin Laden'. El exdirector general de Acuamed, investigado por aceptar sobornos, ocultaba 120.000 euros en estos cotizados billetes, que también copaban el maletín que la Guardia Civil halló en casa de los suegros de Francisco Granados. Sin ir más lejos, la Policía Nacional desarticuló hace meses una banda que introducía falsificaciones desde Bulgaria. El 'modus operandi': hacer compras en locales sin medios técnicos para certificar su autenticidad y desviar el dinero al país balcánico. Efectivamente, se trata de los billetes de 500 euros.

Sobre el papel, los más fáciles de distinguir por su mayor tamaño y vistoso color morado, pero, en la práctica, ajenos a la mayor parte de la población. Ese carácter escurridizo favoreció su apelativo de 'Bin Laden'. Aunque no es que escaseen precisamente. Su número se sitúa, según el Banco de España, en algo menos de 37 millones -cifra que se obtiene a través de un complejo cálculo: a los que la entidad ha puesto en circulación se restan los que ha retirado, que pueden provenir de otros países-. Lejos quedan los casi 114 millones alcanzados en pleno 'boom' del ladrillo, al que estaban íntimamente ligados.

La impopularidad que arrastran, por su asociación a actividades ilícitas, precipitará el fin de su producción este año, según publica El Correo. «El billete de 500 euros es un instrumento para actos ilegales». ¿Una frase hecha, una 'boutade'? No. Palabra de Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, entidad responsable de su emisión. Su segundo, el exministro de Economía Luis de Guindos, recalcaba en 2016 que se estaba usando en el blanqueo de capitales.

Otras lindezas: «Existe riesgo de que los billetes grandes sean fácilmente utilizados para financiar el terrorismo». La frase es de Jeroen Dijsselbloem, presidente por aquel entonces del Eurogrupo. El ex de Finanzas francés, Michel Sapin, agregó que los de 500 euros «se dedican más a disimular transacciones deshonestas que a comprar». Las autoridades británicas suspendieron su canje tras detectar que el 90% estaban vinculados a actividades ilícitas en las islas.

¿Cuál es el origen de la frustrada apuesta -el billete en producción más valioso, solo superado por el de 1.000 francos suizos (850 euros), tras el fin de la emisión en 2014 del de 10.000 dólares singapurenses (6.204 euros)-? Hay que remontarse a los de mayor importe de ciertas economías centroeuropeas. En Alemania circulaba el de 1.000 marcos, similar al de 500 euros. No le iba a la zaga el de 5.000 chelines austriacos (unos 363 euros). Ambos países fueron grandes valedores del exuberante billete.

Poco falsificado

En consecuencia, no es de extrañar que el motor económico comunitario acogiera con desagrado su desaparición. En un país con apego al manejo de efectivo tras dos guerras mundiales y un periodo de hiperinflación -con la facilidad que a tal fin brindan los 'Bin Laden'-, el Bundesbank cuestionó la eficacia de su retirada para frenar la delincuencia. España, en cambio, apreciando más riesgos que beneficios, limitó en 2012 a 2.500 euros el pago en efectivo, cuando alguno de los intervinientes en la operación actúa en calidad de empresario o profesional.

El archivigilado 'Bin Laden', que solo representa un 2,2% de los billetes de euro falsificados, seguirá en circulación, aunque el fin de su emisión disparará su ostracismo. Quizá muchos opten por conservarlo como recuerdo. Sabiendo que en España hay unos 1.630 millones de euros en pesetas sin canjear, más de uno ampliará a buen seguro su colección con tan selecto souvenir.

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