«Vivimos cada vez más vigilados»

José Antonio Quirós, en una foto tomada esta semana en Madrid; abajo, con Antonio Resines, en 1999, en Asturias. / IÑAKI MARTÍNEZ
José Antonio Quirós, en una foto tomada esta semana en Madrid; abajo, con Antonio Resines, en 1999, en Asturias. / IÑAKI MARTÍNEZ

José Antonio Quirós: «Tengo cierto rechazo a las estatuas, pero la de Woody Allen debe continuar donde está porque hasta la fecha no ha sido condenado»

M. F. ANTUÑA GIJÓN.

José Antonio Quirós (Villar de Salcedo, 1963) es un amante del audiovisual abonado al modo clásico: no es adicto a las series y mantiene intacta la buena costumbre de ver el cine en sala y en versión original. El director asturiano que convirtió a Resines en el minero de ‘Pídele cuentas al Rey’ tiene en perspectivas dos trabajos: un documental y una ficción.

¿Siguió los Oscar o ya no estamos en edad de trasnochar?

–No, preferí acabar el libro de Memorias de Albert Speer, me quedaban 30 páginas.

¿Qué me dice del palmarés?

–Previsible.

¿Y de la alfombra roja quién se lleva su premio?

–La alfombra roja es un sello irremplazable. Los premios suelen ser normalmente injustos.

¿Qué hay tras las alfombras rojas?

–Debajo de las alfombras suele quedar polvillo, suciedad… vanidad y miserias.

¿Se apunta al ‘me too’?

–No suelo apuntarme a nada, no sea que luego me arrepienta.

¿Qué hacemos con la estatua de Woody Allen?

–Tengo cierto rechazo hacia las estatuas, pero la de Woody Allen debe continuar ahí, porque hasta la fecha no ha sido condenado.

Hay quien ve riesgo de caza de brujas. ¿Usted qué ve?

–Brota una censura cada vez más acusada y peligrosa. Todo ello lo generan las redes sociales, los movimientos, las agencias de comunicación y la prensa. Eso está llevando a una autocensura y me parece terrible.

¿Qué me recomienda que no ha pasado ni por los Oscar ni por los Goya?

–Hay muchas, una larga lista: ’Un hombre llamado Ove’, ‘Stefan Zweig’, ‘Toni Erdman’, ‘Bye bye Germany’, ‘Detroit’, ‘El otro lado de la esperanza’…

Asturias acaba de crear su Academia del Cine. ¿Qué le parece?

–De entrada me parece bien, siempre y cuando tenga continuidad, algo de lo que adolece nuestra región. Se inician muchas cosas, con buenas ideas, pero acaban desapareciendo. Una Academia sería muy útil para mantener la memoria y archivo de los trabajos que se hacen cada año.

¿Cuál es el presente del cine asturiano y cuál ha de ser su futuro?

–El presente es como el presente de años atrás: no hay industria y el cineasta asturiano tiene que buscarse la vida. No goza de la seguridad que se merece y, por tanto, implica falta de continuidad. El futuro es más de lo mismo: cada cual seguirá defendiendo sus proyectos como pueda.

Puestos a pedirle cuentas al Rey, ¿qué modelo le pediría para la cinematografía española?

–Que se autogobernara creando un organismo para el audiovisual que no tuviera que pasar por la Agencia Tributaria ni otros mecanismos burocráticos. Sería un organismo que se autofinanciara de los aranceles de las películas importadas, de taquilla, de inversores, televisiones, etcétera. Ello crearía más puestos de trabajo y una industria más sólida. Esto ya existe en algunos países.

Y si le pide cuentas a Javier Fernández y a Vicente Domínguez, ¿qué pide para el cine asturiano?

–Lo ideal sería no pedirles nada porque son conscientes del momento que atraviesa el sector. En cuanto al viceconsejero, supongo que no tiene más remedio que atenerse a manejar unas subvenciones ridículas, a sabiendas de que cuando acabe su legislatura vendrá otro.

Dicen que ahora la creatividad está en la televisión, en las series, que ya no hay diferencias entre cine y televisión. ¿Cómo lo ve?

–Cada vez hay más películas que se diseñan para los festivales, de corte más independiente. Yo no veo mucha diferencia narrativa, sobre todo en las películas comerciales que nos bombardean con una promoción envidiable que solo se pueden permitir grupos mediáticos fuertes.

¿Se confiesa serieadicto?

–Sigo con la sana costumbre de ir al cine, sobre todo cine de versión original. En cuanto a las series solo me enganché con ‘Pablo Escobar, el patrón del mal’, la versión colombiana.

¿En qué anda metido?

–Estoy en dos proyectos más inmediatos, un documental y una ficción, pero acostumbro a no hablar de ellos hasta que inicio el rodaje. Esta profesión es muy variable, insegura y se presta a que haya cambios y retrasos.

Raperos presos, secuestros de libros, censura en Arco. ¿Malos tiempos para la lírica?

–Son malos tiempos para la creatividad entre otras cosas porque ahora no está claro el motivo real de la censura. Berlanga decía que antes sabías contra qué tipo de censura te enfrentabas, y los cineastas de entonces sorteaban con imaginación esa censura aunque no siempre lo lograban.

¿Y qué hacemos? ¿Cómo se defiende la libertad de expresión?

–A estas alturas aún no se ha entendido que la creación artística –en el cine, en la literatura, en las artes plásticas– debe ser libre porque son manifestaciones y visiones del universo del autor.

¿Vivimos en la dictadura de lo políticamente correcto?

–Vivimos cada vez más vigilados.

Qué me dice de Tabarnia. ¿Eso sí que es un peliculón?

–Es una opción respetable, pero esa propuesta ya ha sido contemplada en otros países como en Inglaterra tras el ‘Brexit’.

¿Y lo de Trump? ¿Drama o comedia?

–Es el reflejo de lo frágil que puede ser una democracia, del retroceso que estamos experimentando en cuanto a valores… El fenómeno Trump también nos da a entender que estamos en un mundo permanentemente en peligro. Pero también está teniendo otras consecuencias positivas: muchos americanos empiezan a abrir los ojos y movilizarse.

¿Por qué en España no sabemos llevar nuestros monstruos a la pantalla tan bien como los americanos?

–En España, salvo raras excepciones, tenemos un gran sentido del ridículo y no valoramos lo nuestro.

¿Qué cine español le gustaría que estuviera por venir y triunfar?

–El cine debería volver a las películas costumbristas, de personajes, con temática social… Ahora vivimos una abundancia de efectos especiales, clichés y una promoción gigantesca.

¿Y qué película sobre Asturias está por hacerse?

–Hay muchas, desde adaptaciones literarias pasando por historias localistas con lectura universal. ¿Servirá de algo esta respuesta?

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