Youtube | El piloto de Iberia, con fans en Asturias, que conquista con sus discursos

Si el vuelo llega al Principado o Vigo en un día soleado, Ángel Aznárez no se corta y lo describe como «ma-ra-vi-llo-so»

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EL COMERCIOGijón

Los vuelos pueden ser largos y tediosos, pero si a los mandos del avión está el piloto de Iberia Ángel Aznárez es casi seguro que lo terminará con una sonrisa en los labios. Y es que está convirtiendo en costumbre sorprender a sus pasajeros con divertidos comentarios sobre su destino, con la descripción de las vistas que pueden disfrutar desde la ventanillas e, incluso, con algún desvío del vuelo no programado para que puedan gozar de algún bello paisaje, como hizo hace unos años para enseñar las vistas de la muralla de Lugo.

Una de esas sorpresas la dio el pasado domingo en el vuelo Madrid-Vigo, minutos antes de aterrizar en el aeropuerto gallego. El mensaje, difundido a través de un vídeo en Youtube, comienza indicando el tiempo que falta para tocar tierra y añade: «El tiempo en Vigo pues no sé si les va a gustar, porque hace demasiado buen tiempo. Un día ma-ra-vi-llo-so. A lo mejor lo he dicho muy rápido y no me han entendido. Lo voy a volver repetir. El tiempo en Vigo, ma-ra-vi-llo-so. ¿La temperatura? se han pasado un poco con el calor, 30 grados en este momento. Nada más».

Esa 'ma-ra-vi-llo-sa' descripción de los días soleados del norte del país debe ser uno de sus recursos habituales, porque Aznárez también lo ha utilizado en vuelos que aterrizaban en Bilbao y en Asturias, causando la misma impresión a sus pasajeros.

Pero las intervenciones del piloto no se limitan al parte meteorológico. Por ejemplo, en este viaje a Vigo indicó a los pasajeros que ocupaban el lado derecho del avión que «se van a inflar a ver cosas. Bueno, van a ver toda la ría, el puente de Rande y al fondo las Islas Cíes». Y continuó : «¿Saben ustedes cómo Tolomeo apodó a las Islas Cíes? Bueno, Tolomeo era un geógrafo y astrónomo del S.II, bueno hace ya un montón. Nació en Egipto y trabajaba en la famosa biblioteca de Alejandría. Bueno, pues apodó a las Islas Cíes, Islas de los Dioses. No iba muy descaminado, la verdad ¡Muchas gracias!». Y fin de trayecto.

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