El Comercio

Los jugadores dan su visto bueno al FIMP

fotogalería

Una vista general del pabellón central, abarrotado de jugadores. / FOTOS: DANIEL MORA

  • La cita dedicada a los videojuegos congregó a 5.000 participantes en una lluviosa jornada y todavía guarda para hoy muchas sorpresas

«Esto es una maravilla porque los niños pueden elegir qué hacer, jugar hasta cansarse y pasárselo genial y los adultos tampoco se aburren». Las palabras son de Ángeles Martínez, una de los miles de visitantes que optó por pasar la tarde del sábado en el FIMP, pero el sentimiento fue compartido por muchos de cuantos ayer accedieron al recinto ferial Luis Adaro de Gijón.

La cita dedicada a los videojuegos y las nuevas tecnologías organizada por EL COMERCIO y Cuicui Studios fue el plan eligido por muchos asturianos -y público llegado de las comunidades fronterizas- para pasar una lluviosa tarde otoñal. Aunque la mayoría tenía reservada la fecha en el calendario desde hacía días. «Toda la semana me lleva diciendo que el sábado teníamos que venir», cuenta con humor Isabel Sánchez. Así lo hicieron; y como ella y su familia, muchas más. Estas y grupos de jóvenes, en su mayoría grandes amantes de los videojuegos, en particular; y de la cultura nipona, en general, empezaron a llenar el Pabellón Central del recinto gijonés a primerísima hora de la tarde. Solo lo más impacientes lo hicieron a las diez de la mañana cuando el espacio abrió sus puertas (hoy, por cierto, lo hace a la misma hora).

La tarde fue el momento fuerte del certamen. Empezaron los torneos y los talleres infantiles y se sucedieron exhibiciones de drones en el Pabellón de las Naciones. «¡Van muy rápido!», se sorprendía el público que atendía a las maniobras realizadas por los integrantes de Drone4students. No es para menos, sus 'juguetes' rondan los 500 euros y son los que utilizan este grupo formado por graduado y aún estudiantes de la EPI para investigar y dar a conocer este particular mundo. El público que entraba y salía de este recinto se interesaba en cómo pilotaban y eran capaces de hacer aquellos giros casi imposibles.

La media docena de torneos de videojuegos que se disputaban en el Pabellón Central se llevaron gran parte de las miradas. Primero, porque más de 400 personas llegaron a participar en ellos solo durante la jornada de ayer; segundo, porque su maestría era exhibida en pantallas gigantes y comentada por 'speakers' profesionales. Casi 200 jóvenes compitieron en 'Clash Royale', el título para móviles que ha desbancado a 'Pokémon Go' del podio de juego más descargado. Hoy, a las 16.30 horas, sus 16 finalistas se verán las caras para ver quién es el mejor. También compitieron los amantes de 'Fifa', 'Pokemon', 'Smash Bros', 'League of Legends' y 'Counter-Strike: Global Offensive', muchos de los cuales continúan hoy en liza. Ha sido muy divertido jugar así», apuntan los maliayos Dani Estébanez y Unai Escudero, aún nerviosos.

La zona indie, es decir, aquella que alberga a los estudios independientes regionales y nacionales, no pasa desapercibida para el público que accede al recinto. «Acabamos de venir de Barcelona donde nos tenían un poco al margen; en el FIMP, en cambio, estamos justo en el medio y somos un montón de expositores», explica uno de los Three Bones. Ellos se decidieron a desarrollar un videojuego como trabajo fin de grado y el resultado es 'Steamforce', un dispositivo multijugador competitivo que gustó a PlayStation y con el que entraron en concurso. «Mucha gente se anima a sentarse y probar lo que tenemos», explica Ulises Martínez, de Nuberu Games, que aprovecha la ocasión para mostrar 'Metal Tales', su juego que saldrá a la calle la próxima semana. «Y no solo es útil conocer la opinión del público, también nos sirve para recibir 'feed back' de compañeros. Nosotros hemos mejorado el juego en dos tardes, algo que normalmente habríamos tardado en hacer tres meses», indican los responsables de Meteorbyte Studios, que en el FIMP presentan 'Woodpunk', un juego para PC que imita los arcade clásicos.

La realidad virtual, los simuladores de conducción, la zona retro y la parte 'maker', a la que acudían con mayor interés los niños, no dejaron de congregar a curiosos. Alguna cola se formaba en las zonas más concurridas, a lo que el público agradecía que hubiera suficiente espacio para «esperar tranquilamente y sin agobios». Y el FIMP todavía guarda para esta tarde muchas sorpresas.