El Comercio

«Abuelo, cuando me acerque al enemigo, tú dale a este botón»

Hugo, de 7 años, probó los títulos de la zona retro, aunque necesitó ayuda para llegar a los pedales.
Hugo, de 7 años, probó los títulos de la zona retro, aunque necesitó ayuda para llegar a los pedales.
  • No hay nada como divertirse en familia. 'Gamers' expertos y nativos digitales hacían de guías para a novatos e inexpertos jugadores

Si un objetivo se marcaron los responsables del FIMP cuando empezaron a gestar la edición que se clausuró ayer, ese fue que todos los públicos pudieran tomar parte de su programa. Con la idea de que las nuevas tecnologías son el presente y que quien esté fuera estará al margen, buscaron atraer a diferentes tipos de público, en función de la edad y de su perfil.

La jornada de clausura sirvió para poner en valor que su misión, en gran medida, se vio cumplida. Los más pequeños jugaban a títulos modernos al tiempo que probaban los dispositivos clásicos y lo alternaban con talleres en los que aprender los entresijos de la impresión 3D, por ejemplo. Los adultos más 'gamers', por su parte, recordaron sus inicios en el mundillo y cataron tanto las novedades del sector como los trabajos que hacen empresas pequeñas, que crecen a ritmo imparable pese a la sombra de los magnates que lo ocupan todo. La cosa no se quedó ahí. El recinto ferial Luis Adaro de Gijón albergó durante la tarde de ayer a visitantes de mayor edad, a los que les pilló ya crecidos el 'boom' de las consolas. Algunos, 'smartphone' en mano, no perdían detalle de cuánto sucedía en el FIMP. «Hay muchísimas cosas que ver», aseguraba Adolfo Gutiérrez mientras veía cómo unos niños se probaban unos cascos de realidad virtual. Eso sí, no se animaba a probar. Otros, atendían a las explicaciones de sus nietos, haciendo lo que estos les pedían: «Abuelo, cuando me acerque al enemigo, tú dale a este botón», decía un pequeño ante un combate decisivo.

FIMP 2016 sirvió a los aficionados -y seguidores potenciales- para poner a prueba su maestría a los mandos, pero también a los trabajadores del sector para poner a punto sus creaciones. «El 'feedback' del público es básico y también se agradece contar con la opinión de compañeros», aseguraron los responsables de Meteorbyte Studios, con sede en Oviedo.

Y no se acaba ahí. FIMP 2016 también dio cabida a startups venidas de todo el país. Sus responsables hablaron de su producto, se dieron a conocer y tuvieron a su alcance charlas diversas durante las jornadas del viernes y el sábado para aprender a gestionar el tiempo o sobre liderazo. El universo FIMP dio para «descubrir, aprender y pasárselo bien».