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El FIMP bate todos sus récords

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Vision Max hizo volar drones a lo largo y ancho del Pabellón Central del recinto ferial Luis Adaro de Gijón, que durante tres días fue sede 'gamer'. / FOTOS: PURIFICACIÓN CITOULA

  • Más de 10.000 personas participaron en el certamen consagrado a las nuevas tecnologías

Todo llega a su final y el FIMP no podía ser una excepción. Tras tres intensas jornadas de actividad con el ocio como razón de ser, la cita dedicada a los videojuegos y las nuevas tecnologías echó el cierre en el recinto ferial Luis Adaro de Gijón tras recibir a un total de más de 10.000 visitantes. Ayer, lo hicieron avezados jugadores que optaron por pasar el domingo probando -jugando y volviendo a jugar- el centenar de opciones de juego puestas a su disposición hasta última hora de la tarde.

La actividad dominical comenzó a agitarse en el recinto ferial gijonés a mediodía, cuando los más madrugadores empezaron a arremolinarse en las inmediaciones del recinto. Si bien, la mayor entrada se registró a primera hora de la tarde cuando, hecha ya la digestión, las familias empezaron a entrar.

El Pabellón Central, el que durante estas tres jornadas pasó a denominarse 'gamer' debido a su contenido, consagrado a los videojuegos, era la primera parada obligada de los visitantes. «¿Por dónde empezamos?», se preguntaban los más pequeños. Otros, ya conocedores de la distribución, les guiaban o aconsejaban.

La realidad virtual y los simuladores de conducción, ubicados a ambos lados del pabellón, fueron dos de las zonas que mayor expectación acogieron. No era raro que a su alrededor se formaran pequeñas colas y que quien probara los dispositivos quisiera repetir. «Esto me recuerda a las salas recreativas de antes. Anda que no pasé tardes jugando al billar o en los simuladores», rememoraba Mario Álvarez, quien destacó también la buena colección de títulos retro que congregaba la cita. En esta zona, los 'millennials' se sorprendían de cómo eran los videojuegos hace apenas una o dos décadas al tiempo que sus padres les enseñaban que «en mi época esto parecía el futuro».

«Las tecnologías evolucionan a una velocidad tan rápida que es imposible probar todo y menos aún poder comprarlo para jugar en casa. Ni siquiera sabía que había tantos estudios creando videojuegos en Asturias», decía José García mientras caminaba de la zona de realidad virtual a la indie, donde casi una veintena de empresas independientes mostraban sus creaciones «abrumados» por la buena acogida que han tenido durante el certamen.

El público quería, ayer más que otros días, jugar porque sabía que el tiempo se terminaba. No paraban los más pequeños, seguidos por unos padres que se repartían en dos grandes grupos: los que se animaban a probar los juegos y competir con sus hijos frente a los que preferían solo mirar y, de vez en cuando, sacar una foto con el móvil para tener de recuerdo.

Bonitos recuerdos tendrán los afortunados que se impusieron en los torneos jugados durante los tres días de FIMP. La cita organizada por EL COMERCIO y Cuicui Studios dispuso combates en media docena de títulos y ayer se conocieron los nombres de los ganadores restantes, después de que el sábado se diesen a conocer los maestros de 'Pokémon' y 'Smash Bros'. Antón Rubio Díaz venció a las casi doscientas personas que aspiraron a coronarse en 'Clash Royale' y el equipo CVCHXPX GVNG, lo hizo en 'League of Legends' y en FIFA ganó Jaime Naves Gravesen. En el Pabellón de las Naciones, el dedicado a los drones, se disputó también una final, una carrera de obstáculos que cumplimentó antes el ovetense Nel Ferreiro. Era aquí donde todos los públicos, más los adultos que los niños, se interesaba por el funcionamiento y hasta el montaje y las precauciones requeridas para poder pilotar drones profesionales. Ante la demanda, los integrantes de la asociaciones Drone4students y afines no dudaban en explicar -entre taller y taller- este particular mundo y volar cuando se congregaba mucho público.

En FIMP 2016 hubo tiempo para todo. Para jugar, descansar atendiendo a las batallas de jugadores profesionales, catar la oferta variada que disponían las 'gastronetas' y no salir del recinto sin algún tipo de recuerdo del certamen en forma de 'merchandising'. Se cumplió la regla de dejar las compras para última hora y los puestos del market atendieron a muchos compradores en busca de peluches, figuras y posters; pero también de coches en miniatura y hasta drones que poder enseñar en el parque. El FIMP 2016 ha batido todos sus record e inicia la cuenta atrás para la cita de 2017.