El Comercio

«Debatir aún si el videojuego es arte es una tontería»

Ed Vaizey habla en el Fun & Serious Game Festival.
Ed Vaizey habla en el Fun & Serious Game Festival.
  • Ed Vaizey, exministro de Cultura de Reino Unido, asegura el hecho de que se siga minusvalorando la creación de juegos obedece a una cuestión "generacional"

Si hay un país que ha sabido ver el potencial que esconden los videojuegos, ése ha sido Reino Unido. Invitado de honor en el Fun & Serious Game Festival, que esta noche cierra sus puertas en Bilbao con la entrega de los premios a los mejores juegos del año, sus cifras impresionan: casi 2.000 estudios de desarrollo operan desde Reino Unido, cuya industria ingresa ya 5.000 millones de euros anuales y proporciona empleo directo a más de 12.000 personas. No en vano estudios de fama mundial como Criterion, Sports Interactive o Rockstar North tienen su sede allí.

Por eso tiene sentido que Ed Vaizey, exministro de Cultura, Comunicaciones e Industrias Creativas británico, haya liderado hoy el VI Foro de Industria del Videojuego. Vaizey, jefe de ese gabinete en el Gobierno de Camerón desde 2010 hasta 2016, destaca por su labor para reafirmar la diversidad en el sector cultural y su trabajo en favor de las industrias digitales, la tecnología y la innovación y ha sido uno de los mayores defensores del ocio electrónico como generador de riqueza y empleo.

De hecho, a Vaizey le sorprende que, siendo la del videojuego la industria del entretenimiento que más valor genera, el debate sobre si los videojuegos son un arte siga vivo. "Es una tontería", asegura. "Claramente, son productos culturales e igual que tienes películas buenas o malas, también tienes buenos videojuegos y otros no tan buenos. Pero estas historias que cuentan los videojuegos, la creatividad y la innovación hacen que, en mi opinión, sean un producto tanto cultural como tecnológico".

A su juicio, se trata de una cuestión "generacional" y recuerda que el cine y la televisión llevan muchos más años entre nosotros, mientras que el videojuego tiene poco más de treinta años. "Ahora hay una generación de políticos que ya ha crecido con los videojuegos. Por otro lado, los teléfonos inteligentes han hecho que los videojuegos estén en todas partes, así que la actitud en estos últimos diez años ha cambiado mucho".