El Comercio

Drones bombero contra incendios

Dron antiincendios.

Dron antiincendios. / Drone Hopper

  • La española Drone Hopper desarrolla dispositivos para almacenar 300 litros de agua para acceder a lugares donde no llegan los bomberos

El pasado año se cerró con 65.000 hectáreas de bosques y matorral quedamas y se registró un aumento de los grandes incendios forestales, aquellos que afectan a superficies de más de 500 hectáreas, que superaron la veintena, según datos del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente.

Las previsiones de pocas lluvias y altas temperaturas han llevado a Interior a poner en marcha de prevención de incendios y a pedir “máxima alerta” a los ciudadanos. Por primera vez, los equipos forestales y bomberos contarán con un equipo de drones para frenar el avance del fuego.

A las labores de extinción se incorporarán cuatro vehículos aéreos no tripulados. “Complementa sobre todo el trabajo del hidroavión”, explica Pablo Flores, ingeniero aeronáutico y CEO de Drone Hopper.

La startup de Flores es una de las pocas compañías españolas enfocadas al desarrollo de drones bombero. “La idea nació con una patente mía y pensando en la gestión en la extinción de incendios. Queremos mejorar la eficiencia”, añade.

Con poco más de dos años de vida, Drone Hopper “no está pensada para incendios muy grandes”, puntualiza el creador de la startup. Cada dron tiene una capacidad máxima de hasta 300 litros de agua y unas dimensiones de 160 cm de diámetro por 50 cm de alto. La configuración elegida da como resultado una solución compacta, estable y resistente al fallo. El dron cuenta con modificaciones estructurales que permiten implementar características que hacen viable el transporte y nebulización de hasta 300 litros de agua, así como los sistemas de control, cámaras térmicas y navegación.

Esta solución les ha permitido recibir el Premio Innovación Aeronáutica 2017 entregado por el Colegio Oficial de Ingenieros aeronáuticos de España. “Nuestro proyecto está pensado para cortafuegos, líneas de defensa, apoyo a brigadas protección de infraestructuras críticas como pueden ser casas, personas que estén atrapadas”, recalca su creador.

Tras fabricar el primer prototipo ha diseñado un segundo dron de 80 litros de agua, pensado tanto para la extinción de incendios forestales, desde un plano más indirecto, como para la agricultura de precisión de grandes cultivos. “Nos ha contratado muchos particulares en agricultura en Latinoamérica”, señala.

Flores destaca que gracias a la tecnología “se puede ser más preciso para fumigar o, incluso, regar”. Los dispositivos de Drone Hopper están equipados con cámaras, “siempre hemos pensado en poder automatizar al máximo el vuelo”.

Sin embargo, la primera piedra en el camino ha sido la regulación. “Las Administraciones españoles son bastante prudentes”. Por ello, las principales llamadas a Drone Hopper han llegado “desde el exterior”, cuenta Flores a Innova+.

Entre sus contactos, números de Chile, Canadá, Estados Unidos y, particularmente India. Este país asiático ha mostrado especial interés en las pequeñas aeronaves del equipo de Flores. “Tenemos una versión que ha surgido hace poco que es un dron para incendios urbanos”, comenta. “Ellos fabrican los motores, lo más caro, y nosotros el resto. Y lo venderíamos allí para incendios urbanos, porque tienen un problema muy importante con el acceso a ciertos espacios de sus ciudades más importantes”.

En Nueva York, el equipo de bomberos de la ciudad ya cuenta en su flota con un dron preparado para intervenir en incendios. Costó 85.000 dólares al departamento, está equipado con dos cámaras. Una de ellas es una cámara de alta definición y la otra es de infrarrojos. Sin embargo, en este caso solo valdría para guiar los trabajos de los bomberos en la zona.

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