El aburrimiento no es opción

Elba Morán y Coral Moro posan ante el taller de drones.

El FIMP recibe a miles de personas, especialmente familias, atraídas por las diferentes opciones de entretenimiento. «Hay tanto que es imposible parar»

JESSICA M. PUGA

El fin de semana está para divertirse y opciones para hacerlo, en el FIMP, se cuentan por centenares. El público de toda Asturias lo sabe. Pocos eran ayer novatos en la cita dedicada a las nuevas tecnologías, la innovación y los videojuegos coorganizada por EL COMERCIO y Cuicui Studios. A lo largo y ancho de los 6.500 metros cuadrados del pabellón central del recinto ferial Luis Adaro de Gijón están dispuestos decenas de talleres, más de 300 puestos de videojuegos, torneos, conferencias... Un mundo de posibilidades para cuantos quieran disfrutar de un fin de semana original.

«Hay tantas opciones y tan variadas que es imposible parar», resume la experiencia el maliayo Sergio Escudero. «Llevábamos con el FIMP en mente desde verano y, cuando se anunció la fecha y salieron a la venta las entradas, las compramos», explica. Pendiente de que no se pasara la fecha estaba su hijo, Unai, el mismo que ahora aprovecha el certamen para jugar contra su padre y, la gran mayoría de las veces, ganarle. «No puedo con él. Aquí estamos probando juegos nuevos y ni así hay forma», cuenta el padre, a quien le llama más la atención la parte de realidad virtual. La Nintendo Switch y los talleres son los que prefiere Elba Morán, quien de casualidad se encontró en el FIMP con su compañera de clase Coral Moro. «Me está gustando todo y, lo que más, tener tantas cosas para hacer», explica Morán, que cursa sexto de Primaria en el colegio Elisburu de Gijón.

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Las familias fueron las más madrugadoras. Diez minutos antes de que la feria abriera sus puertas, en torno a un centenar de personas estaba haciendo cola. Fueron los niños acompañados por sus padres los primeros que cataron los videojuegos y se aprovecharon del resto de actividades. «Esto está genial porque tan pronto nos ponemos a jugar con ellos como les dejamos a su aire», asegura Eliseo Solís, al tiempo que aprovecha para reponer fuerzas en uno de la media docena de 'food trucks' dispuestos por el pabellón, en los que se puede comer desde crepes a hamburguesas o decantarse por la comida mexicana, entre otras opciones.

Por la tarde, el público adolescente -muchos atraídos por los torneos que guardan premios en metálico y cuyas finales son hoy- ganó protagonismo en el FIMP, que cuenta con el principal patrocinio de Gijón Impulsa y del Banco SabadellHerrero. Este grupo es, además, el que más se interesa por las opciones del 'market'. En los diferentes puestos se pueden encontrar desde peluches y demás merchandising relacionado con los videojuegos hasta juegos de mesa y llaveros.

'Apps' educativas, como la que lleva el sello de Cuicui Studios, títulos deportivos, de carreras y bélicos fueron los más demandados entre los presentes, así como el 'Just Dance'. En la zona que ocupa este último no es raro empezar viendo a familias jugar juntas y, pasados unos minutos, comprobar cómo los inquietos niños ya han cambiado de juego mientras que sus padres siguen compitiendo entre sí. Cosas del FIMP, en el que está prohibido aburrirse y los visitantes, que ayer acudieron en masa, como ya lo saben, acatan la norma como es debido.

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