El Comercio

Marcos Gómez.
Marcos Gómez. / M. ROJAS

«El cibercrimen supone el 0,8% del PIB mundial, es más poderoso que las drogas»

  • El INCIBE anima a las empresas a invertir en ciberseguridad, un sector que en 2015 movió unos 62.000 millones de euros en todo el mundo

La filtración de unos correos electrónicos puede acabar alterando los resultados de las elecciones presidenciales de la primera potencia mundial. No es un suponer. Los ocho puntos con los que Hillary Clinton aventajaba a Donald Trump en las encuestas han ido encogiendo hasta prácticamente desaparecer. Los ataques cibernéticos a las grandes operadoras de telecomunicaciones como Dyn, en EE UU, producen la interrupción de acceso a sitios tan populares como Twitter, Spotify o Amazon. Son nuevas realidades, derivadas de que hoy existen en el mundo 28.000 millones de dispositivos conectados a internet (más del triple que personas). Ocupación no falta a los 80 empleados que prestan servicios públicos desde el Instituto Nacional de Ciberseguridad de España (Incibe), creado en 2006, como entidad de referencia en el desarrollo de la ciberseguridad y la confianza digital.

Su subdirector de Servicios de Ciberseguridad, Marcos Gómez, fue ayer uno de los invitados al coloquio organizado por la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD), en el Hotel AC Forum de Oviedo. Allí, habló de la necesidad «ineludible» de introducir la ciberseguridad en la agenda del CEO, incluyendo a un responsable de tecnología (CTO) y seguridad (CISO). El refuerzo de estas capacidades, recordó, conlleva cierta inversión por parte de las empresas. «En 2015, la facturación global de la industria de provisiones de ciberseguridad alcanzó los 62.000 millones de euros en el mundo. En España, en 2014, rondó los 600 millones», apuntó Gómez.

Todo esto, explicó, responde a una serie de macrotendencias socioeconómicas, como el auge de las megaciudades, el desequilibrio en la conectividad, la mejora del nivel de vida por medio de la tecnología, la necesidad de talento, la innovación disruptiva, la generación masiva de datos o los nuevos modelos de pago, entre otras. Estas tendencias han hecho surgir numerosos servicios, como Paypal, Amazon, eBay, Yahoo, Netflix o Google. Y con ellos, la urgencia por frenar ciertas actuaciones, como el ciberchantaje. Incibe, cifró Gómez, controla en España «nueve millones de eventos diarios maliciosos», sigue las IP sospechosas e informan a las empresas que podrían resultar afectadas.

Más datos: cada día se general más de 2,5 quintillones de bytes y el gasto TIC mundial en big data alcanzará los 55.000 millones de euros. En este escenario, Gómez recomendó gestionar adecuadamente los riesgos que esto supone. «El cibercrimen supone el 0,8% del PIB mundial. Ahora, es más poderoso que las drogas y que el tráfico de armas o de seres humanos. Hay mucha mafia organizada», advirtió.

Por último, concluyó, «hay que tener un plan B» para gestionar los posibles desastres sin que afecte a la continuidad del negocio.