Un paseo por Asturias sin salir del FIMP

Uno de los chavales, con las gafas de realidad virtual. :: PETEIRO/
Uno de los chavales, con las gafas de realidad virtual. :: PETEIRO

Las gafas de realidad virtual permiten visitar el castro de Coaña, el de Villamorey o la torre de Peñerudes

I. LLERA

Un universo lleno de historias virtuales. El FIMP, el macroevento de innovación, nuevas tecnologías y videojuegos más grande de todo el norte de España, que organiza EL COMERCIO en colaboración con Cuicui Estudios, quedó abierto al público para disfrute de miles de personas. Y, sin salir del recinto, se puede visitar el castillo de Villamorey, adentrarse en el castro de Coaña y visitar la torre de Peñerudes. Todo gracias a la recreación 3D.

Los drones son, un año más, uno de los elementos que más expectación causan. Casi tanta como sorpresa provocan las gafas de realidad virtual. «Es alucinante, muy divertido», explica visiblemente sorprendida Lucía García-Baragaño. Después de probar las HTC Vive, ve en esta tecnología un uso claramente didáctico. «Enseñarle a un niño, por ejemplo, cómo es Júpiter acabará siendo tan fácil como ponerle una de estas gafas. Parece tan real... Increíble», insistía.

Estuvieron muy presentes el año pasado, pero las clásicas arcade siguen triunfando ente los nostálgicos. Noelia Fernández disfrutó en su día poniéndose frente a estas máquinas. «Y unas cuantas veces», aclara. Ayer lo hacía junto a su hijo Fer. Nunca había jugado con ellas y, aunque se confiesa jugador habitual de las consolas más modernas, reconoce divertirse tanto o más con los clásicos.

Las últimas consolas y videojuegos del mercado siguen ocupando, cómo no, un lugar destacado. FIFA 18, Smash Bros, Pokémon, Clash Royal... La competición oficial arranca este sábado, pero hoy ya eran muchos los que se retaban mando en mano. «Está genial. Cuando te cansas de un juego das un paso y tienes otros cuantos para elegir», cuenta Sergio Concha, quién explica que mientras juegas haces amigos. «Siempre hay alguien contra quien jugar» y, aunque «a veces hay piques», reina la deportividad. «No deja de ser un juego», matiza.

Food Trucks para no pasar hambre, talleres de todo tipo, charlas... El paraíso de los 'gamers' está estos días en Gijón.

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