A medida que se acerca el final de sus cuatro años como presidente de la Cámara de Comercio, calcula cada palabra sobre su futuro, sin aclarar si en marzo optará a una reelección. No obstante, se muestra convencido de que el proyecto iniciado en 2006 -con el que, en su opinión, se ha conseguido que este organismo «funcione más como Cámara»- tiene continuidad.
-¿Finaliza el mandato satisfecho?
-Por supuesto. Hemos logrado los objetivos que nos planteamos, que consistían en racionalizar, modernizar y adaptar la Cámara a las necesidades de las empresas, tras un largo periodo de inercia. Hemos tenido que sortear muchos obstáculos, pero estamos razonablemente satisfechos, aunque ahora hay que consolidar el camino iniciado.
-¿En qué ha cambiado la Cámara estos años?
-Cuando llegamos nos propusimos que la Cámara funcionara más como Cámara, para dar servicios a las empresas, que son las que pagan unas cuotas que deben revertir en ellas. Antes estaba orientada esencialmente a gestionar el recinto ferial, particularmente la Feria de Muestras, que es una labor muy loable, pero de alguna forma se había abandonado este servicio a los empresarios, estos programas de formación, buenas prácticas ambientales, innovación, internacionalización, prevención de riesgos... Nosotros creamos un departamento de programas a empresas, que pusimos al mismo nivel que el departamento ferial y gracias a ello, entre 2006 y 2009, el número de proyectos, programas y actividades empresariales aumentó un 90%, y el de empresas que participan en ellos creció un 140%. Sólo el año pasado, 2.600 se beneficiaron de estos programas.
-¿Qué hay de los viveros de empresas previstos?
-El de Prendes, en Carreño, empezó a funcionar hace poco tiempo y ya tiene cuatro empresas instaladas allí. Para el de Gijón ya tenemos hecha toda la dotación económica y ahora entrará en fase de proyecto. Las obras empezarán este año. Son dotaciones muy importantes, porque cuando llegamos en 2006 éramos de las pocas cámaras de España que no tenía ningún vivero propio, según el Consejo Superior de Cámaras porque ni siquiera se llegó a pedir.
-¿Cómo deja las arcas de la Cámara?
-Nuestro mandato acaba con 200.000 euros de beneficios, que deberán revertir en servicios para las empresas. Hay que tener en cuenta además que durante este tiempo el patrimonio de la Cámara creció en más de 1,5 millones de euros con la creación de nuevas infraestructuras. Estamos muy orgullosos de la gestión económica, porque hemos logrado una importante diversificación de ingresos: sin rebajar lo que ingresamos por la actividad ferial, hemos aumentado los procedentes de la actividad cameral. También hemos hecho un esfuerzo económico muy importante en todo lo que fue la reordenación laboral de la estructura de la cámara.
«No abandonamos las ferias»
-¿Han afectado todos estos cambios a la actividad ferial?
-No, no la hemos descuidado en absoluto. Incluso hemos hecho nuevas ferias ya consolidadas, como Detiqueta, y hemos aumentado de 126, en 2006, a 400 el número de jornadas y ferias organizadas por terceros.
-En cambio, ha desaparecido Turicom y han abandonado Mercaplana...
-Turicom es una feria que, como todas las decisiones empresariales, sólo se lleva a cabo si es rentable y, en su mismo ámbito, incluso la propia Fitur ha tenido un descenso brutal. Lo que no puedes hacer son cosas para perder dinero. En ocasiones, como en este caso, lo que hay que hacer es buscar alternativas. No hubo clientela suficiente para Turicom y, en su lugar, decidimos empezar a trabajar con el Plan de Turismo Gastronómico. El caso de Mercaplana era algo atípico en España, ya que en otros sitios este tipo de ferias para niños lo llevan los ayuntamientos. No era justificable que a los empresarios les costara dinero una feria de este estilo, no empresarial, pagada con las cuotas camerales. Pero incluso ahora que es gestionada por el Ayuntamiento, nuestra colaboración y apoyo es total.
-Su proyecto de Gesferia parece haber sufrido un frenazo con el rechazo de la Administración...
-No, nuestros servicios jurídicos tienen que reunirse con los del Principado para no hacer cosas que pudieran ocasionar problemas en el futuro, pero Gesferia sigue adelante. Otra cosa es que no sea operativa hasta que no tenga una previsión de ingresos a corto plazo, y por eso la intención es que empiece a funcionar poco antes de la Feria de Muestras.
-En el ámbito laboral, el suyo ha sido un mandato convulso...
-Yo no lo creo. Lo que sucede es que siempre que hay cambios surgen reticencias, obstáculos que hay que superar. No obstante, llevamos ya casi un año con una tranquilidad absoluta, tras la paz social firmada con los dos sindicatos mayoritarios. Esta empresa, en definitiva, es de sus trabajadores y, por ejemplo, la última Feria de Muestras fue un éxito gracias a su esfuerzo. Nosotros no cobramos nada, ni dietas. Ellos son los primeros interesados en que las cosas vayan bien.
-¿Cree que se pudo equivocar en las formas a la hora de abordar algunos cambios?
-Lo que es fácil es tener muy buenas formas cuando no se hace nada. Podíamos haber llegado aquí, mirar para otro lado, no cambiar nada y seguir haciendo lo mismo que se había hecho hasta entonces. Pero cuando uno hace cosas, y los resultados que demuestran que se hicieron bien están ahí, de alguna forma puede estar vulnerando determinadas vanidades o determinadas ansias de poder y eso a la gente no le gusta. Que surjan problemas en situaciones como éstas no es ni bueno ni malo, es normal. Lo que es bueno es solucionarlos.
-¿Luis Arias de Velasco intentará ser nuevamente presidente?
-Luis Arias es tremendamente respetuoso con el proceso electoral, y hasta el 9 de febrero este proceso señala que son las empresas las que se presentan para ser elegidas para el plenario. A partir de ahí, las 45 electas designarán a quién quieren que las represente en el pleno y esos representantes elegirán a su vez al comité ejecutivo y al presidente. Entonces será el momento de decir: por supuesto, nuestro proyecto está vigente, porque no queremos involuciones.
«Se pasó del XIX al XXI»
-¿Involuciones?
-Sí, no queremos que se dé marcha atrás en todo el cambio que se ha conseguido en estos cuatro años, en este paso del siglo XIX al siglo XXI, que por intereses personales se vuelva a antiguas prácticas y costumbres. Por eso estaremos ahí, el proyecto estará ahí y yo lo defenderé hasta el final, aunque otra cosa será que yo lo dirija o no lo dirija.
-¿Pero realmente se puede defender sin estar al frente del mismo?
-Estaremos al frente, por supuesto. Otra cosa es quién sea la persona, pero lo importante en definitiva es el proyecto, con el que estamos todos los que hemos impulsado este cambio de los últimos cuatro años.
-Hay asociaciones de diferentes sectores que parecen tener claro que darán su apoyo a Félix Baragaño. ¿Le preocupa?
-Yo no estoy en absoluto preocupado. Creo que tenemos apoyos suficientes. Además entre las indudables virtudes que adornan a Félix Baragaño no se encuentra la de hacer bien los números, como se puso sobradamente de manifiesto en su última responsabilidad pública.
-Pero la Unión de Comerciantes, por ejemplo, se negó a mostrar su apoyo explícito a Arias de Velasco...
-Esto no significa nada. En las elecciones a la Cámara no votan las agrupaciones, sino las empresas. Y estas empresas, que tienen voto secreto, no tienen por qué estar de acuerdo con la decisión de un comité ejecutivo de tal o cual asociación. A la Unión de Comerciantes, por ejemplo, sólo pertenecen un determinado número de comercios, ni siquiera la mayoría.
-¿Cree que las empresas le apoyan?
-El apoyo al proyecto que defendemos es claro. Han visto cómo un organismo que nunca trabajó para las empresas, ahora les ayuda con formación, con promoción, con orientación para exportar... ¿Cómo van a preferir una Cámara que sólo se dedique a hacer ferias de muestras? Cuando llegué aquí se oía a muchos preguntarse: '¿Para qué sirve la Cámara?'. Ahora miles de empresas que se han beneficiado y participado en nuestros programas saben los beneficios que conlleva pagar su cuota.
-¿Por quién se presentará al pleno?
-Yo no tengo que presentar ninguna candidatura, ahora quienes se presentan son las empresas. Otra cosa es que determinadas empresas, una vez elegidas, me designen como su representante. Y para eso tengo muchas ofertas.
-Félix Baragaño considera que sólo podría representar a una con la que mantuviera una relación, bien como miembro de la plantilla o de sus órganos de dirección.
-Eso lo dice desde el desconocimiento. Hasta ahora nunca fue necesario y supongo que seguirá sin serlo porque es lo normal y lo habitual en cualquier cámara. Aunque si ha presentado ese recurso, ya la junta electoral le responderá.
-¿Qué opinión le merece la candidatura ya anunciada de Félix Baragaño?
-Yo valoro que la gente dé un paso adelante para servir a la sociedad, aunque a mí más que de candidaturas me gustaría hablar de programas y, de momento, no he visto ninguna aportación.