Cuando llega el momento de pasar la revisión, a todos los conductores se les pasa por la cabeza una especie de miedo escénico. Es un trámite obligatorio que, por cada vez más conocido, no deja de crear cierta intranquilidad entre los conductores. Aún así, es cierto que desde sus inicios hasta ahora, las cosas han mejorado mucho. No hay más que ver el periplo que debían realizar los vecinos de la comarca hasta el centro de la región para pasar el dichoso trámite, que suponía en muchas ocasiones un regreso a los pocos días con los defectos que se habían encontrado totalmente subsanados. También había la posibilidad de pasar la ITV en la estación móvil que, desde 1988 hasta 1998, compartía el Oriente de Asturias con Cangas de Narcea. Se trataba del germen de la actual Estación del Oriente que gestiona la empresa ITVASA en el polígono de Gudadamía. Desde que se asentó de forma permanente hace ahora doce años, las mejoras han sido constantes y el aumento de vehículos que deciden pasar la revisión en sus instalaciones, también. El año pasado fueron un total de 21.990 revisiones, de las que un 33,1% no fueron satisfactorias. Esto es, uno de cada tres coches que la pasan, aproximadamente, no cumplen los requisitos mínimos para circular con todas las medidas de seguridad exigidas.
Y es que de las cerca de 22.000 inspecciones realizadas, 7.570 obligaron al conductor a regresar para comprobar algún defecto localizado en primera instancia. La mayoría de ellas, 21.109, fueron regulares, pero entre otras actuaciones se realizaron también en 2009 un total de 140 revisiones a vehículos escolares, 18 fueron a petición del usuario de forma voluntaria, se realizaron 22 duplicados por pérdida de la documentación, la Guardia Civil pidió que se realizase una a un vehículo accidentado para ver si estaba apto para circular y se comprobó la legalidad de 499 reformas en vehículos, sólo por poner algún ejemplo. La mayoría de estas reformas se centraron en la colocación de enganches para remolques, aunque tampoco faltaron los que pretendían instalar algún alerón, llantas, spoilers... Por un lado los mínimos de seguridad, y por otro la afición de algunos por que su coche sea lo más atractivo posible.
Las revisiones escolares, explicaban en la estación, suponen el doble de tiempo que las regulares, ya que se comprueba hasta el más mínimo detalle de seguridad y las exigencias son mayores. También depende la duración de la revisión de la prueba de gases, ya que esta varía en función de si tienen catalizador, de si no lo tienen o de si son vehículos diesel o turbo diesel.
La actual estación del Oriente fue puesta en marcha en 2003, y su mejor baza es el bajo coste, puesto que con 27,40 euros por turismo presenta el precio más bajo de España, que puede alcanzar hasta los 56 euros en otros puntos del país. La mejora de los servicios hace que cada vez haya más demanda, por lo que en los próximos meses se aumentarán los trabajadores, con dos nuevos inspectores, y se amplía el horario, que ahora pasará a ser ininterrumpido desde las 7.30 hasta las 21.30 horas.
«Nuestra intención es dar todas las facilidades posibles a los usuarios, y para ello apostamos por la cita previa, es la mejor forma de no tener que esperar mucho tiempo para realizar los trámites», explicaba el responsable de la estación comarcal, Julio Tamés. A lo largo del año pasado, el proceso de recepción de vehículos, inspección y entrega de documentación fue inferior a 45 minutos en el 96,5% de los casos. Y el 60,5% de los vehículos tardaron menos de 30 minutos desde que entraron por la puerta hasta que salieron con su revisión realizada. «Todo un éxito para nosotros», resume Tamés.