Duro revés para Ovidio Sánchez. El presidente del PP de Asturias acudió ayer al comité ejecutivo de su partido con un objetivo fundamental: recibir el apoyo suficiente para pactar el proyecto de la incineradora con la Federación Socialista Asturiana (FSA). Sin embargo, se encontró con una sorpresa. La mayoría le negó su respaldo y le insta a negociar previamente con los ayuntamientos antes de someter la iniciativa a votación en la junta directiva, el máximo órgano entre congresos.
Pocos conocían sus intenciones y más teniendo en cuenta la posición beligerante que el PP defendió la pasada semana en la Junta General, a través del diputado Marcial González. Instalado en una clara posición de rechazo a la planta de quemado, el PP rebatió los argumentos expuestos por el Gobierno asturiano sobre la conveniencia de la instalación e, incluso, acusó a los socialistas de querer encarecer las tasas con una instalación «carísima en el actual contexto de crisis». Los populares, motivados ante la posibilidad de generar un choque entre los socios de gobierno, fueron los primeros que presentaron una interpelación ante la Cámara para cuestionar la instalación de la planta.
Así, mientras el PP defendía en la Junta su rechazo al proyecto, el presidente del partido ya había empezado la negociación con los socialistas dejando el acuerdo sólo pendiente de la resolución que se adoptara ayer en el comité ejecutivo. Sin embargo, la moneda salió cruz. La alcaldesa de Peñamellera Alta, Rosa Domínguez, fue la que encabezó el 'motín', que suscitó más apoyos que el planteamiento del propio presidente. Domínguez recordó que los ayuntamientos ya tienen suficientes problemas económicos para afrontar nuevas subidas en las tasas y reclamó un acuerdo previo con los municipios antes de abordar cualquier diálogo con los socialistas. A Sánchez no le quedó más remedio que aceptar esta petición y ahora tendrá que llegar a un acuerdo con los regidores, en una reunión que se celebrará el viernes, para llevar la propuesta a la junta directiva, que será donde se vote si le permiten o no llegar a un acuerdo con el PSOE sobre la planta de incineración.
Ovidio Sánchez no admitió esta divergencia en público y se limitó a reconocer la «preocupación» existente entre los ayuntamientos gobernados por el PP. «Están inquietos por la posible subida de las tasas», aseguró el presidente popular, que situó la posición socialista en un discurso de «máximos» frente a lo que considera una posición «más razonable» de la oposición a la que representa.
Sánchez volvió a reclamar mayores esfuerzos en materia de reciclaje antes de hablar de incineradora. «No se han cumplido los objetivos de 2001. Si se adoptaran iniciativas concretas, estudaríamos medidas complementarias», fue la versión que ofreció a los medios.