El cruce de La Arquera no estará listo para esta Semana Santa. El Ministerio de Fomento asumía ayer que las obras en este enlance de la autovía del Cantábrico están resultando más complicadas de lo que se preveía en un principio. Por eso, habrá que esperar hasta el verano para ver circular a los vehículos por el paso elevado que se construirá para salvar uno de los puntos negros de Asturias y conectar la futura autovía con la villa de Llanes. Precisamente son los estribos en los que se sustentará el paso superior los que más dificultades están dando a los operarios encargados del subtramo Llanes-Pendueles. El Gobierno central ha preferido retrasar los plazos previstos, fijados para dentro de un par de meses, y realizar «nuevas obras para garantizar la seguridad de esta estructura». De esta forma la ejecución de los trabajos encaminados a asentar la base sobre la que se asientan los estribos generará un retraso en la puesta en servicio de tres meses. Eso, si no fallan los cálculos de los técnicos que han determinado la inseguridad que se produciría de llevar con más celeridad las obras. No es, sin embargo, la primera vez que la fecha para ver un nuevo cruce de La Arquera falla.
Y ya no sólo es una cuestión de plazos, todo esto significa que en la próxima temporada de máxima afluencia en la comarca volverá a haber problemas con el tráfico como los hubo cuando, el verano pasado, se cerró el cruce y se restringieron los movimientos en el mismo para los vehículos que acceden a la todavía nacional 634. Explicó por entonces el delegado del Gobierno en Asturias, Antonio Trevín, que desde Fomento tuvieron que tomar esta medida de restricción que él mismo denominó «drástica». El objetivo, señaló entonces, era agilizar la construcción del nudo. Con el cruce cerrado al tráfico los trabajos irían más rápidos. Era junio del pasado año cuando aseguró que «antes de Semana Santa de 2010 estaría resuelto el cruce y el paso elevado en funcionamiento para los vehículos». Era poco después de que un aluvión de quejas de hosteleros, vecinos y demás usuarios de esta vía salieran a la palestra para pedir una solución a la ruta alternativa planteada por el cierre. De un kilómetro que un vecino hacía diariamente para llegar a su casa, llegó a tener que dar una vuelta de hasta 12 para poder llegar a su domicilio. Para muchos, esa ruta se repetía 4 veces al día. Entonces, Antonio Trevín recordó las puras razones de seguridad por las que permanecía cerrado el cruce y amansó a las fieras asegurando que el cierre era más efectivo porque de no producirse los usuarios deberían esperar para verlo construido los dos años que tardaría en hacerse el subtramo. Mientras tanto, La Arquera, subrayaba Trevín, continuaría siendo un punto negro donde, con asiduidad, se registraban accidentes. Pero, al final, Fomento cedió y el cruce se abrió parcialmente -únicamente quedaron prohibidos los giros hacia la derecha y de frente, en la salida desde Llanes y las entradas desde Oviedo por la autovía- y los accidentes continuaron porque la caótica señalización -que llegó a cambiar en pocas semanas hasta en seis ocasiones- hacía que los osados conductores, la mayoría turistas, obviaran las señales y realizaran giros prohibidos. Tal vez la imagen se repita de nuevo esta Semana Santa.
Que el cruce de La Arquera se retrase, sin embargo, no es ya ninguna novedad. Cuando Trevín anunció que para el próximo mes de abril los coches rodarían por el enlace, asumía un nuevo retraso en las obras. No hacía tanto que el delegado del Gobierno había anunciado que el nudo estaría abierto a finales de aquel 2009. Es obvio que no pudo ser, aunque por aquel entonces no hubo un motivo concreto. Ahora sí. Aunque lo explican de una manera muy técnica. «El estribo sur del paso superior -sito en una zona de elevada karsticicación- determinó la construcción de un pilotaje (un conjunto de maderos rollizos armados de una punta de hierro, que se hinca en tierra para consolidar los cimientos)». Así, «para eliminar cualquier problema de los pilotes, se recurrió a inyecciones de mortero en la zona punta». La técnica de inyección, narran, «consiste en rellenar las juntas y cavidades detectadas». En estos momentos, continúan, «estos trabajos de carácter extraordinario están a punto de finalizar». En lo que atañe al estribo norte, «durante la excavación se detectó un problema de cimentación al tener una capacidad menos que la requerida para apoyar esta estructura». Aquí, «los técnicos optaron por construir una losa micropilotada para tratamiento del terreno» y, actualmente, «esa losa ya está terminada y se ha comenzado a construir el estribo norte del puente de La Arquera», concluyen.