El alcalde de Siero, Juan José Corrales, ha sido una figura controvertida desde que accedió a su cargo en 1999, tras ganar las elecciones al ex alcalde popular José Aurelio Álvarez. Diplomado como graduado social y experto en relaciones laborales, siempre se ha caracterizado por ser una persona sincera, directa y en muchas ocasiones, sin pelos en la lengua.
Así, durante los diez años de gobierno socialista, a Corrales se le han abierto muchos frentes. Con la oposición, con los trabajadores, con el Gobierno regional y hasta dentro de su propio partido en Siero. Entre los últimos y más destacados está el controvertido asunto del Tribunal de Cuentas. El alcalde fue condenado a reintegrar a las arcas municipales 692.912 euros, correspondientes a los pagos efectuados a la plantilla del Ayuntamiento entre 1999 y 2001 por encima de la ley presupuestaria; una cantidad a la que hay que añadir el pago de los intereses devengados.
Asimismo, de esta situación se derivaron otras que han marcado la política municipal en los últimos dos años y que están protagonizadas por los trabajadores. Por un lado, los conflictos derivados de la sentencia, que hicieron que en 2008 el alcalde ordenara al concejal de Hacienda, Ángel García, firmar un decreto por el que los funcionarios tenían que devolver las cantidades cobradas de más y que trajo consigo un aluvión de recursos -todos ganados por el Ayuntamiento- y una huelga de celo que duró varios meses y que retrasó la tramitación de algunos expedientes.
Además, desde entonces existe una tensión palpable entre el personal municipal, que se ha visto agudizada por la prórroga del convenio laboral de 2003, ya que el equipo de gobierno llegó a un preacuerdo con UGT, pero el secretario municipal precisó que era ilegal.
Por otro lado, las relaciones de Corrales con la Federación Socialista Asturiana, (FSA) nunca han sido muy fluidas y en numerosas ocasiones, el regidor sierense recibió llamadas de atención de la ejecutiva regional. Asimismo, también ha protagonizado varios desencuentros con el gobierno regional. Entre los más recientes se encuentran las críticas a Herminio Sastre el pasado mes de enero por la demora en la apertura del Centro Tecnológico de la Madera de Pumarabule. Y en numerosas ocasiones, Corrales no ha parado mientes en criticar la mala gestión de los Fondos Mineros, cuya burocracia tiene paralizados numerosos proyectos en el concejo, o en poner en duda la capacidad de la Dirección General de Carreterasdel Principado o del Ministerio de Fomento para solucionar los problemas de los accesos al centro comercial Parque Principado, en Paredes.
Tampoco son escasas las polémicas con el principal grupo de la oposición en Siero, el Partido Popular, en especial con su portavoz José Antonio Noval, al que llegó a expulsar de la Junta Local de Gobierno y con el secretario general, Luis Vázquez, con el que su mayor disputa surgió a raíz de la aparición de unos emails anónimos sobre los que el alcalde difundió que salían del ordenador del edil popular. El caso, que fue llevado al juzgado, fue sobreseído por falta de pruebas.
Pero a pesar de todos los conflictos, Corrales puede presumir de tener entre sus concejales a su valedor y una de las personas más fieles dentro del partido: Octavio Serrano, actual concejal de Obras, Servicios y Medio Ambiente consiguió, con su experiencia y trayectoria en el PSOE, que en las fases más problemáticas de su carrera el alcalde saliera victorioso.