Con casi siete millones de euros de inversión Llanes inicia en los próximos días una profunda transformación con la semipeatonalización de la villa y el dragado y acondicionamiento del puerto interior. Ante semejante impulso podría resultar de aplicación aquella célebre frase de Alfonso Guerra, en 1982, en el sentido de que «vamos a poner a Llanes que no lo va a conocer ni la madre que lo parió», aunque en este caso la autora del aforismo tendría que ser la alcaldesa, Dolores Álvarez Campillo.
Ambas obras, coincidentes en el tiempo, llevarán aparejada una importante reordenación del tráfico.
Hoy se reúne en el Ayuntamiento la junta de gobierno local y para mediodía habrá adjudicado la semipeatonalización a una de las 19 empresas que optan a lo que técnicamente se llama 'Rehabilitación de las infraestructuras en las aceras de las calles Manuel Romano, Nemesio Sobrino, Castillo, Mercaderes y las Barqueras'. Los llaniscos entienden mejor hablar de semipeatonalización de la villa: desde el edificio de Correos hasta Cajastur.
Está previsto que la obra se inicie a primeros de marzo y va a coincidir durante bastante tiempo con el dragado interior del puerto que ya prepara la empresa SATO. A mediados de la próxima semana saldrá cargado de piedra, arena y lodo el primer camión y todavía se están cerrando acuerdos para definir los posibles vertederos.
Responsables de la empresa SATO valoraban ayer que su principal preocupación es la de crear «el menor daño posible a los vecinos de Llanes», aunque la salida interior de enormes camiones tendrá como contraprestación una modificación en la circulación. De hecho, los vehículos pesados van a entrar y salir por la avenida de Las Gaviotas, una vía en la que se van a suprimir los aparcamientos.
Y durante bastantes meses va a estar cortado el tráfico de vehículos desde el Campu del Gatu, donde se va a instalar una valla, hasta el puerto exterior. Además, se va a restringir el tránsito por el paseo del Muelle, desde el bar Uría hasta La Dársena, para uso exclusivo de vecinos y para carga y descarga de mercancías.
El primer asalto a la obra de dragado del puerto interior se va a centrar en la zona comprendida entre la Compuerta y el puente sobre el río Carrocedo. La empresa desconocía ayer el tiempo que se va a invertir en los trabajos al estar pendientes de que «el Principado defina la cota de dragado». Los responsables de la empresa explicaban que «no se trata de una obra excesivamente complicada, aunque va a costar arrancar».
La segunda fase de actuación tendrá lugar entre la Compuerta y «una exclusa que está previsto construir a la altura de la actual rampa conocida como carro de varada».