«Si el PSOE e IU tramitan el Plan General de Ordenación por la vía rápida será por miedo a perder el gobierno». Así lo aseguró ayer la presidenta del PP de Gijón, Pilar Fernández Pardo, durante la presentación de su propuesta urbanística alternativa en la Biblioteca Pública Jovellanos.
La jefa de la oposición explicó que el procedimiento ordinario para sacar adelante el nuevo planeamiento establece un plazo mínimo de año y medio. Por lo que no sería de extrañar que la aprobación definitiva del texto corriera a cargo de otra Corporación y de un gobierno de distinto signo político. Sin embargo, Pardo no descartó que el equipo de gobierno intente acortar los tiempos recurriendo a una vía administrativa «de urgencia» para presentarlo como un logro electoral. La portavoz municipal popular expuso ayer ante un auditorio integrado por empresarios de la construcción, arquitectos, sindicatos y representantes vecinales lo que a su juicio está en juego en este proceso de revisión del PGO.
Según Pardo, lo que se abre en este momento es «la oportunidad de definir el modelo y el diseño de ciudad» para los próximos diez años tras la anulación del anterior PGOU por numerosas sentencias judiciales. También se plantea, aseguró, el reto de conseguir estabilidad y seguridad jurídica para los proyectos edificatorios que se van a desarrollar «después de unos años en que se habló mucho de especulación urbanística y corrupción».
El concejal Pablo Fernández, arquitecto de profesión, fue el encargado de desgranar las sucesivas propuestas contenidas en el escrito de sugerencias del PP gijonés divididas en seis epígrafes: Gijón abierto al mar, plan de vías, la ciudad consolidada, infraestructuras y plan de movilidad, la baja densidad y los nuevos crecimientos y el Gijón industrial.
La sugerencia que más interés despertó entre el público asistente fue la del traslado a la ampliación de El Musel del único astillero en activo y del resto de la industria pesada existente en Poniente y El Natahoyo. Pardo defendió la propuesta como «una apuesta valiente y un planteamiento a medio o largo plazo» que no se podría acometer hasta que la crisis económica se dejase definitivamente atrás. Para la presidenta del PP gijonés, esa sería la única forma de garantizar la supervivencia de la construcción naval en el municipio, aunque reconoció que si alguna de las empresas que intenta reflotar a Juliana impone como condición que el astillero siga en El Natahoyo lo respetaría.
Suelo en Tremañes
También suscitó debate en el turno de preguntas las iniciativas concretas para la zona rural. Pablo Fernández explicó que la compactación de la ciudad de la ronda hacia el interior con nuevas bolsas de suelo en Tremañes, en el suelo recalificado de los astilleros y en la prolongación hacia el Sur del modelo del plan de vías «aliviarían la actual presión edificatoria prevista en las parroquias rurales».
Los promotores estuvieron representados por el presidente de Asprocon, Manuel Pastor, quien estuvo acompañado por uno de sus vicepresidentes, Pedro Lantero, y su secretario, Eduardo López-Dóriga. También asistió a la charla el decano de los arquitectos, Ángel Noriega, y representantes de la Federación rural de Les Caseríes y de las asociaciones de vecinos de San Andrés de los Tacones, Somió, Roces, Castiello y Tremañes. UGT, USO y CC OO enviaron a algunos de sus dirigentes comarcales.