Habían anunciado desde el equipo de gobierno que con el nuevo Plan General de Ordenación (PGO) el crecimiento urbanístico de Llanes estaría más controlado. Y, ahora, lo estará por ley. El Ayuntamiento firmó ayer con la Confederación Hidrográfica del Cantábrico (CHC) un protocolo de protección de áreas inundables que, inevitablemente, restringirá las zonas a edificar en el futuro. Donde más se notará, advirtió la alcaldesa, Dolores Álvarez Campillo, «será en el Oeste». No por nada, sino porque a esta parte del concejo se encuentran los ríos más caudalosos y potencialmente peligrosos del municipio llanisco tales como el Calabres, el Bedón, las Cabras y el Ereba. Concretamente, el protocolo que ayer suscribieron los organismos central y local «afecta a una superficie bastante importante, las zonas protegidas en el convenio suman cerca de 500 hectáreas a lo largo de los ríos principales, unos 83 kilómetros de caudales de distinta entidad», señaló el presidente de CHC, Jorge Marquínez. Ese territorio será el que quede recogido en el PGO con el fin de restringir el uso del suelo en determinados puntos. Álvarez Campillo se refirió a una «cartografía entera del concejo» que impide explicar con detalle qué zonas serían las afectadas por esta ausencia de crecimiento a consecuencia del riesgo de avenidas. Luego, aclaró que la calificación del suelo «no cambiará sustancialmente en muchos sitios». Y es que, «todos los núcleos que pertenecen a corredores fluviales ya tienen una zona de protección» y, aunque «habrá algunas modificaciones» no serán susceptibles de excesivos cambios en la calificación de terreno. No obstante, «seguramente la parte de Nueva y algún otro pueblo podrían tener zonas añadidas, pero casi todas ellas están fuera de los núcleos rurales». El río que pasa por esta parte del municipio, el Ereba, señaló la regidora, «baja con fuerza desde toda la zona de la carretera de Llamigu y hay una parte de edificación consolidada que quedará dentro de esa zona de protección, y otra zona que está sin edificar, que no era edificable, y que quedará protegida a partir de ahora».
Según la memoria técnica elaborada por CHC existen en Llanes 74 zonas denominadas como torrenciales. De ellas, 38 tienen cuencas susceptibles a ser afectadas «por fenómenos de transporte en masa». Estas 38 zonas torrenciales se han identificado como 'prioritarias', ya que «cabe esperar la ocurrencia de avenidas torrenciales de elevada magnitud». El resto, hasta completar las 74, han sido clasificadas como 'genéricas', en este caso, aunque son superficies expuestas a posibles avenidas, «no es de esperar que tengan un elevado contenido en carga sólida». Así, los núcleos de población más importantes afectados por zonas torrenciales prioritarias son Riocaliente y Mestas y, en ellos, siguiendo las obligadas pautas marcadas por CHC se recomienda calificar su suelo como no urbanizable. El resto de poblaciones afectadas son, como advirtió Álvarez Campillo, Nueva y también el pueblo de Cue. Sin embargo, estos dos núcleos han sido calificados como 'genéricos', con lo que CHC considera que «no es necesario que se establezca en el PGO ningún tipo de restricción urbanística especial». Eso sí, «no se recomienda la ubicación de instalaciones para la acampada u otras actividades».
Llanes, explicó Marquínez, «no tiene grandes ríos», pero sí una red hidrográfica «compleja y singular». Al parecer, la naturaleza kárstica del concejo hace que el drenaje del suelo sea «irregular», con lo que también se torna complicada «la ordenación del territorio» en aras de lograr lugares «conservados y seguros donde se desenvuelva nuestra actividad». He ahí donde radica la importancia del protocolo. Ahora, el Ayuntamiento, «recalificará urbanísticamente los terrenos afectados por los corredores fluviales» para dejar como suelo rústico los que no lo fueran con anterioridad. En consecuencia, la Confederación «denegará cualquier autorización de desarrollo urbanístico solicitada» dentro de esos corredores fluviales. Pero, además de la restricción se llevarán a cabo una serie de trabajos en ara de garantizar la ausencia de avenidas en varios puntos pero, concretamente, en Riocaliente y en Mestas.
El presidente de CHC se congratuló de la rúbrica de este protocolo que, entre otras cosas, permitirá, apuntó el delegado del Gobierno, Antonio Trevín, «adelantar la solución a futuros problemas», por llegar en el preciso momento en el que Llanes se encuentra en la fase de redacción de su nuevo PGO. Así, con la inclusión de estas zonas restringidas para su edificación, se evitarán problemas como los ocurridos recientemente en el concejo de Parres. En el municipio que dirige Manuel Millán García la aplicación en la norma urbanística de las zonas inundables dejaba paralizado parte del crecimiento en buen parte de la capital, por lo que se tuvo que negociar con Confederación un nuevo documento. Es precisamente esto lo que pretende atajarse en Llanes. La protección de estos caudales y su área de influencia «es un paso adelante muy importante» que servirá «para acometer de antemano una protección efectiva», lo que supondrá mayor agilidad a la hora de otorgar licencias urbanísticas ya que la máxima entidad hidrográfica habrá sentenciado previamente qué zonas son susceptibles de edificarse. Al menos así lo explicó Trevín. «Antes de que se produzca la aprobación definitiva de una norma urbanística hay que elevarla a distintos organismos», entre ellos, CHC. Hasta ahora, continuó Trevín, «la Confederación emitía su informe al final del proceso» y, con él, podía echar por tierra la viabilidad de la licencia en cuestión por considerar la zona como inundable. A partir de esta firma «se conoce con antelación cuál será el pronunciamento».