Hace apenas una semana la Federación de Asociaciones de Vecinos del Oriente de Asturias hacía público en las páginas de EL COMERCIO un estudio en profundidad, apoyado por asociaciones de padres de alumnos de los centros educativos y varios Ayuntamientos de la comarca, mediante el cual se justificaban los motivos para solicitar a la Consejería de Educación del Principado de Asturias la ampliación en los ciclos de Formación Profesional de esta parte de la región. Según el informe, detallado con datos objetivos, el Oriente y, por ende, su población, no está en igualdad de condiciones para acceder a a la FP que el resto de zonas asturianas. No lo está ni en la oferta de los únicos tres institutos que la imparten, ni en la distancia para acceder a los mismos. Sirva de ejemplo que si un alumno de Peñamellera Baja quiere cursar el ciclo Fabricación a Medida e Instalación de Carpintería y Mueble en Infiesto, tiene que desplazarse casi 98 kilómetros de ida, y otros tantos de vuelta. Y aunque el presidente del Principado de Asturias, Vicente Álvarez Areces, no quiso responder a ningún tipo de pregunta cuando acudió ayer a inaugurar la ampliación del IES Rey Pelayo de Infiesto, explicaba en su discurso previo a la visita de las instalaciones que su gobierno, en los últimos diez años, ha trabajado siempre «con el objetivo de facilitar el acceso a la educación a los más jóvenes y conseguir que desplazarse a la escuela no suponga un esfuerzo, acercando los centros de educación al alumnado».
Esa concepción, subrayó el presidente, «está presente en la planificación de los centros de secundaria y la Formación Profesional para permitir que los jóvenes no tengan que hacer grandes desplazamientos». La FP, además, aseguró, «está vinculada a las particularidades del tejido empresarial de cada comarca». Algo con lo que, por otra parte, discrepan en FAVOA. En aquel mismo estudio recomendaban, de hecho, la implantación en la comarca de ciclos formativos relacionados con el turismo, la hostelería o la restauración y los servicios a las personas mayores, ya que esos serán los sectores que demanden empleo en el futuro del Oriente de Asturias. Los datos tal vez Álvarez Areces los desconozca porque, en su discurso el presidente destacaba que «Asturias ha dado un salto cualitativo muy importante en los estudios de FP -en los últimos diez años-, con nuevos perfiles profesionales de gran atractivo tanto para los estudiantes como para las empresas y dirigidos a aquellos sectores con mayor proyección y demanda empresarial». Y es que, coherente a su discurso y a diez años de cumplirse el traspaso de competencias en Educación al Principado de Asturias, Areces recordó que por entonces sus objetivos fueron «la equidad y la excelencia, garantizando el acceso a toda la ciudadanía con independencia de su lugar de residencia».
No en vano, continúo el socialista, «ofertamos prácticamente todas las familias profesionales incluidas en el catálogo nacional de cualificaciones -85 títulos que se pueden cursar en 67 centros-» y, lo que también ha crecido en esta década han sido las empresas que ofertan prácticas para los jóvenes de FP. Hoy soy 3.000, señaló Areces. Para romper la línea de crecimiento el presidente ofreció un dato menos esperanzador. En los últimos diez años el descenso demográfico de la región ha supuesto «la pérdida de casi 30.000 alumnos» y, como contraste, señaló, «la plantilla de docentes se ha incrementado en 220 profesores». Se pasó de 10.707 profesores a 10.927 que hay en la actualidad.
La última vez que Vicente Álvarez Areces visitó la comarca lo hizo para evaluar la inversión en infraestructuras. Ayer tocaba analizar lo mismo, pero en materia educativa. Así, desde que tuvieron lugar las transferencias a la comunidad autónoma, «el presupuesto se ha incrementado en un 85,21%». Esto es «de 370,6 millones invertidos en 2000, pasamos a 686,44 en el presupuesto de 2010». Asimismo, «el gasto por alumno se ha incrementado en un 176% al pasar de 2.500 euros anuales en el curso 1999-2000 a los 6.676 de la actualidad». En esa línea «tenemos un profesor por cada ocho estudiantes en la escuela pública».