Todo comenzó con una de las típicas discusiones que se producen en cualquier hogar: la televisión. Según informaron ayer fuentes del caso, una riña sobre qué programa ver durante la noche del sábado desencadenó la disputa que acabó en asesinato. Y según las mismas fuentes, probablemente fue en ese momento (la noche del sábado) cuando Manuel R. P., de 64 años, mató a cuchilladas a su mujer, Isabel Larriet Rodríguez, de 59 años, en el domicilio de ambos, en La Estrecha 46, en el barrio de La Corredoria.
Desde su detención el pasado domingo, cuando se descubrió el crimen, el hombre permanece bajo custodia policial. Aunque el lunes fue ingresado en el Área de Psiquiatría del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), donde permanecerá varios días para que los médicos analicen la supuesta enfermedad mental que padece desde hace años. Hoy finaliza el plazo legal de detención, fijado en 72 horas, por lo que la magistrada titular del Juzgado de Violencia de Género se hará cargo del caso. Y aunque no existían denuncias anteriores, será considerado un caso de Violencia de Género, porque así lo establece la ley: un hombre mata a su esposa en su domicilio. No obstante, según ha podido saber este periódico, es probable que el presunto homicida tampoco preste declaración hoy ante la jueza, a la espera de un análisis más exhaustivo que determine el grado de imputabilidad del detenido.
Así las cosas, poco más se sabe de lo acontecido en el 5ºB del número 3-C, de La Estrecha, aunque con el paso de los días se van aclarando algunos puntos del suceso. Fue el hijo de la pareja quien alertó a los agentes de la Policía Nacional. En su declaración en Comisaría, el joven, viudo desde el mes de octubre, explicó que el domingo tenían una comida familiar. Cuando llegó a la casa de sus progenitores, nadie abría la puerta ni contestaba al portero automático, así que el joven llamó por teléfono. Su padre le dijo que estaba en Gijón. «No me mientas que estoy escuchando a los pájaros», respondió el hijo, ante lo cual el presunto asesino confesó: «Bueno anda, llama a la Policía que maté a tu madre». Cuando los agentes llegaron al lugar, persuadieron al hombre para que les franqueara el paso. Finalmente accedió sin oponer resistencia a los agentes. Al entrar, se encontraron con el cuerpo rígido de la mujer en el salón, tapado con una manta y con varias cuchilladas, una en el cuello, la que presumiblemente le causó la muerte.
Ayer, los hijos del matrimonio -el joven que destapó el crimen y una chica de 21 años- asistieron al funeral por su madre, celebrado en la Iglesia San Juan Bautista de La Corredoria. Posteriormente, los restos recibieron sepultura en el cementerio de El Salvador.