En los últimos meses hemos asistido a la polémica entre los sanitarios por la implantación de las unidades de gestión clínica en los equipos de Atención Primaria y hospitales suscitada por el deseo del Sespa de desarrollar e implantar este nuevo modelo de gestión sin el apoyo de los médicos. No quiero ahondar más en la polémica ni justificar mi actitud ni la de los compañeros que se adhirieron al proyecto firmando con la administración sanitaria los primeros acuerdos de constitución de unidades de gestión clínica y los primeros contratos de gestión.
Hasta ahora, nos hemos dedicado a trabajar, y mucho, cada uno en sus respectivos puestos y con sus respectivas responsabilidades, sin haber entrado en la discusión, pues claramente ya habíamos tomado nuestra decisión y para nosotros todas las opiniones son respetables. Es ahora y con motivo de la publicación en este diario de una entrevista al responsable de Atención Primaria del Sindicato Medico Profesional de Asturias (Simpa) donde textualmente dice «les premian por recetar a la baja y por aplicar recortes» y otra serie de manifestaciones que, por no aparecer entrecomilladas, no me atrevo a hacer literalmente suyas, por lo que quiero explicar claramente al doctor Fernández Moro y al resto de los compañeros en qué consiste nuestro contrato de gestión y nuestro trabajo diario.
Nuestro contrato de gestión se divide en tres partes: una primera, que es el contrato-programa de Atención Primaria, común a todos los centros de salud de la red sanitaria del Sespa y que consiste, como todos sabemos, en los objetivos asistenciales y de salud pública para el año; otra son los objetivos de gestión, que se refieren al presupuesto de gasto que genera la atención prestada en un centro de salud a la población y que comprende desde los gastos de personal hasta los gastos corrientes de luz, agua, calefacción, etcétera, así como el gasto farmacéutico, derivaciones, pruebas diagnósticas y demás, que se elaboran de igual manera para todos los centros de salud. He querido dejar para el final lo que realmente es muy importante y novedoso en el trabajo y organización de las UGC, que son los objetivos e indicadores de calidad, basados en los indicadores de la Joint Comisión Internacional, que, como todos sabemos, es una organización americana no gubernamental y sin ánimo de lucro que se dedica desde hace más de medio siglo a acreditar centros sanitarios, tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo, y no seré yo, con mis conocimientos, quien discuta si los estándares e indicadores de calidad que plantea son los adecuados para aplicarlos en un centro de salud. En cualquier caso, siempre estaré abierto a opiniones autorizadas. Dada esta información, que por razones de espacio no puede ser más extensa, sí quiero ahora expresar mi más firme rechazo a las afirmaciones del reponsable sindical, que considero ofensivas y calumniosas.
Estimado compañero, nuestro centro de salud (y me consta documentalmente) y todos los centros de salud constituidos en UGC en Asturias, hemos trabajado durante 2009 de una manera ejemplar, y en esto incluyo a todos los trabajadores de todas las categorías profesionales, cumpliendo con los objetivos asistenciales y de calidad en unos porcentajes elevadísimos que para sí quisiera cualquier empresa publica o privada. No sé si esto ocurre en tu centro de salud, posiblemente sí, pues me consta que en él también hay buenos profesionales. La diferencia es que a nosotros no se nos presupone, sino que nos han medido y hemos obtenido resultados muy por encima de los pactados. Además de cumplir nuestros objetivos asistenciales, hemos cumplido nuestros objetivos en calidad, y no en lo pactado, sino al 100%. Me pregunto si en el centro de salud del doctor Fernández Moro se aplican procedimientos de control de caducidades de medicinas, de supervisión de aparataje electromédico, de respeto a la intimidad de los pacientes, de separación limpio-sucio, del carro de paradas, etcétera. Si es así, les felicito. Nosotros, hasta este año, no lo hacíamos con base en protocolos y procedimientos definidos. Ahora sí, y esto sí es seguridad y calidad para nuestros usuarios y no recortes.
Asimismo, también, y por primera vez, los contribuyentes pueden decir que el presupuesto asignado a un servicio público como el que se presta en este centro de salud se ha cumplido. No ha habido que poner más dinero y, además, se ha trabajado con una eficiencia y una calidad que ha alcanzado el máximo. Esto tampoco se nos presupone, sino que lo tenemos documentado todas las UGC. Creo que todo esto no son recortes, sino todo lo contrario, es trabajar más y con calidad en beneficio de la población a la que atendemos. Y, si se nos llena la boca al decirlo, es de orgullo y satisfacción.
Dicho esto, también yo quiero opinar sobre el trabajo de los demás. Concretamente del suyo y del Simpa: si yo hubiese tenido responsabilidades sindicales en el momento en que la Administración presentó este proyecto, me hubiese sentado a negociar y hubiese planteado a la empresa que una parte del ahorro, de la contención del gasto y de los incentivos, lo mismo que se hace en todas las negociaciones salariales, se hubiese destinado a la consolidación de empleo y a lograr un compromiso para que, en lugar de tener a los compañeros con 'contratos basura', se lograsen mejores condiciones laborales. Pero, en fin... En cuanto a las famosas tardes y guardias, animo a todos los compañeros a que se sienten con sus gerentes correspondientes y le planteen y negocien propuestas. A lo mejor, nos sorprendemos todos y vemos que no necesitamos que nos pastoreen tanto los sindicatos o, por lo menos, este sindicalismo.
Lamento si alguien se siente ofendido por mis palabras; no ha sido mi intención, sino la de explicar todo este proceso. Yo sí me he sentido ofendido. Seguiremos trabajando para cumplir con los nuevos objetivos que nos hemos dado en Contrato de Gestión 2010. No sé si el futuro serán las UGC, pero, desde luego, esta organización que ahora tenemos y que nos costó 30 años de trabajo hay que comenzar a mejorarla.