Es posible que no llegue al tramo final de la competición con auténticas posibilidades de meterse en la lucha por la cuarta posición, pero este Avilés no está muerto, está vivito y coleando, en lo que al equipo de José Manuel Muñiz se refiere, claro. Cuando ya se daba por perdida la temporada a nivel de objetivos, el cuadro blanquiazul vuelve a levantar cabeza después de una convincente victoria en el ahora campo sintético de Oreyana (1-3).
Los avilesinos se sobrepusieron a un gol en contra a los 56 segundos de partido, respondiendo con buen fútbol y tres goles, el primero de ellos, firmado por Diego Rúa, que bien podría ser el gol del año en la categoría: de chilena y de espaldas a la portería.
Un tanto que llegaba a la media hora de partido y que servía para enmendar otro fiasco a balón parado, uno más, de la defensa y portería avilesinas. Sin cumplirse el primer minuto de juego, una falta frontal botada por Fran fue cabeceada por el central Dani Martino, con Dani Roiz a media salida y sus compañeros en el limbo de los inocentes.
La peor forma posible de comenzar el partido sirvió de acicate para el Avilés y sepultó poco después del tanto a un Ribadesella que pasó a mejor vida en cuanto Serrano y Mimi, que dieron un curso de manejo del balón, de su equipo, se pusieron manos a la obra. Con ellos al mando, el encuentro derivó por completo hacia el lado visitante a partir del cuarto de hora, aunque a los de Muñiz les costaba llegar al área con claridad... hasta que apareció el ángel de Diego Rúa.
El menudo delantero avilesino ya había intentado un remate anterior de 'chilena', y al segundo no falló: tras un centro de Moisés y un despeje fallido de Martino, Rúa se elevó de espaldas al balón y a la portería, estampando el cuero en la red de un sorprendido Dani Barrio con un impecable zurdazo que se coló por la escuadra. Se cumplía justo con su prodigioso remate la media hora de juego y todo pintaba de otro color en el sintético de Oreyana, aunque el descanso llegó sin más novedades pero con la sensación de superioridad del Avilés a ras de campo.
En la reanudación se mantuvo el mismo decorado, con un Ribadesella inferior, sin manejo de balón y presa de un Avilés al que no le salían las cosas en las cercanías del área, con Zeus muy gris y Rúa vigilado ya mucho más de cerca por los centrales locales. Aún así, a los 74 minutos estuvo a punto de resolver un barullo con un toque de cabeza que se perdió fuera por centímetros.
Mano de santo
El partido llegaba a su tramo final y Muñiz tuvo mano de santo al dar entrada a Héctor Quintanilla. Tres minutos después de su aparición certificó una jugada excepcional de Mimi en el costado izquierdo del área con un remate de calidad, por raso y ajustado al palo del portero local.
El gol provocó la reacción de un Ribadesella que se echó arriba con tal descaro que llegó a cerrar al Avilés en sus dominios, aunque lo más que provocó fue una serie consecutiva de tres saques de esquina que, curiosamente, se volvieron en su contra y acabaron por condenar al equipo de Iván Miner. Dani Barrio jugaba por entonces fuera de su área y Goyo pudo marcar en el minuto 90, aunque no se atrevió a lanzar desde el centro del campo escorado en su lateral. En la siguiente frivolidad del meta gijonés, Fran Mexi acertó a colocar un remate raso y ajustado con Dani Barrio fuera de su área.
Era el brillante broche a un partido muy bien jugado por el Avilés, serio en su trabajo defensivo con Miranda de jefe, solvente y superior en la zona ancha, y con estiletes de la calidad de Rúa en su ataque. Además, dos jugadores necesitados de crédito, Héctor y Fran Mexi, metieron ficha para ayudar en un triunfo que sirve de acicate de cara al tramo final de la temporada, y también para devolver la moneda al equipo riosellano, que se había impuesto en Avilés.
La victoria apenas tiene reflejo en la clasificación, en la que el equipo de Muñiz sigue décimo a una decena de puntos de cuarto clasificado, pero con un partido menos. El entrenador, que no descartó para nada a su equipo tras las derrotas con Marino y Caudal, mantiene su discurso y ve a los suyos capacitados para alcanzar un final de campaña con emociones.
Si expone en los partidos que llegan el tono de ayer es posible que, al menos, pueda reducir las diferencias con los equipos que le preceden, aunque el margen es bastante limitado con diez jornadas por delante.
Eso sí, el técnico castrillonense pone velas para que ninguno de sus jugadores base vuelva a causar baja por lesión o sanción. En cuanto Muñiz ha recuperado a parte de su tropa, los resultados han vuelto y también un tono de juego a la altura de los dos últimos meses de 2009.