Miguel Bosé confiesa que, tras treinta años en la música, necesitaba resolver un ciclo y que 'Papito' fue la excusa perfecta para poner la guinda de oro a esa etapa de su vida. Visiblemente más delgado, pero con la misma soltura y descaro de siempre, Miguel Bosé (Ciudad de Panamá, 1956) vuelve con 'Cardio', un nuevo trabajo con el que de nuevo se propone arrasar en las listas de ventas.
Lo presentó ayer en la Casa de América de Madrid, en donde desgranó los ingredientes de su último disco, el compacto que saldrá hoy a la venta y que, según Bosé , «es como una pasarela en la que 12 personajes (canciones) desfilan, cantan y cuentan su historia». «Se trata de un trabajo muy solar que transmite buen rollo, brío, energía y que despide mucha diversión», explica embutido en un traje negro que remarca una silueta lograda a base de dieta 'ayurvédica'.
«Sentí la necesidad de ponerme en forma para estar a la altura del nuevo proyecto», argumenta con su profunda voz. Dice Bosé , que desde 'Velvetina' (2005) no grababa un disco con nuevas composiciones, que entró en el estudio «como un toro y con más hambre que nunca» de crear algo que satisficiera a él y a su legión de fans. Un público que según reconoce le obliga a que siempre «sorprenda», a que tire hacia delante, a que no se repita, aunque como él mismo confiesa, esas son cosas que realmente le nacen de «manera natural». Así lo ha demostrado desde que debutase en el oficio en 1977 con 'Linda'.
Ahora, con'Cardio' prosigue su curso. Producido por el propio artista y Pepo Scheman, destaca la mezcla de sonidos electrónicos. También hay lugar para la ironía como ya es habitual en los trabajos de Bosé. «La prefiero al compromiso. Éste obliga en cierta manera a que las emociones sean activas, mientras que la ironía tiene un efecto sobre ellas más ligero y saludable», explica el cantante.
Bosé tiene ante sí una extensa gira, un periodo de frenética actividad que no le impedirá preparar el tercer concierto de la iniciativa 'Paz sin fronteras' que junto con el artista colombiano Juanes le ha llevado a lugares tan «calientes» como Cúcuta, en la frontera colombo-venezolana, o la mismísima plaza de la revolución cubana. Experiencia que ha querido plasmar en 'Júrame', segundo corte del nuevo disco que para Bosé «es el diario de Miguel y Juanes a lo largo de meses y meses. Es el retrato de una lealtad, en la que los dos nos mantuvimos para no flaquear». La canción se gestó durante las semanas previas al concierto que se celebró en La Habana el 20 de septiembre del año pasado ante más de un millón y medio de personas. El directo provocó protestas por parte del exilio cubano en Miami y un vídeo en Youtube en el que Juanes y Bosé discuten con las autoridades cubanas fue visto como otra muestra más de la represión. Algo que Bosé no duda en desmentir. «Nadie rompió su palabra. El vídeo ha sido malentendido. La culpa fue de unos cuantos que se querían aprovechar del acontecimiento», arguye. Sobre las recientes declaraciones del actor Willy Toledo acerca de la muerte del disidente cubano Orlando Zapata, el artista reconoce no estar lo suficientemente informado sobre el tema aunque cree «excesivos» los ataques que ha recibido Toledo. Además, coincide con el actor en que no sólo en Cuba se pueden ver actos de represión. «Y si no mirad lo que ha pasado con las fotos del 'caso Gürtel' en una exposición en Valencia», sentencia.