En salas contiguas del tanatorio pasaron su última tarde juntas. Como siempre hacían. Durante el día de ayer los familiares y amigos de las dos mujeres fallecidas velaron sus restos mortales en el tanatorio de Cabueñes. Destrozados por la inesperada y trágica muerte de las «dos amigas del alma», recordaban que «todos los días salían a las cuatro y media de casa, iban de paseo y a jugar al parchís a la floristería de una pariente de Isabel».
La nieta de esta última, Vanesa Silos, comentaba emocionada que «las dos eran viudas y siempre salían por las tardes, a tomar el café, de paseo, a estar juntas... Ha sido una fatalidad y con estas cosas te das cuentas que hoy estamos aquí pero mañana puede que no. Es una desgracia».
En ambos casos, la mayor parte de los familiares se enteraron primero del trágico accidente (cuya noticia corrió rápidamente por todo el barrio de Pumarín y prácticamente por toda la ciudad) y a posteriori de que se trataba de sus madres, tías o abuelas. «No nos lo podíamos creer. A día de hoy todavía seguimos sin creerlo. Ha sido una fatalidad», decían.
Las dos mujeres serán despedidas hoy: María Isabel Sánchez Friera, a las 12 horas, en el tanatorio de Cabueñes y María del Carmen Carnicero Díez, a las seis de la tarde, en la iglesia parroquial de San Lorenzo.
La empresa se lamenta
Cientos de personas quisieron ayer arropar a los familiares de las fallecidas en tan difícil momento. Ana María Fernández fue una de ellas. «Las conocía a las dos de encontrarnos siempre de paseo. Las mujeres que somos de Pumarín nos solemos conocer de cruzarnos, de vernos en la tienda y sentarnos en algún banquín a comentar cualquier cosa. Muchas somos viudas y salimos por las tardes a disfrutar como podemos, aunque viendo estas desgracias que te da la vida te das cuenta de que no somos nadie», decía esta gijonesa. Y apostillaba: «Casi todos los días cruzo por ese mismo paso de peatones y espero ese mismo semáforo donde las atropellaron. Ahora me va a ser imposible cruzar sin acordarme de ellas dos».
Por su parte, un portavoz de la empresa Sigomar dedicada suministros industriales, a la que pertenecía la furgoneta que embistió a las dos mujeres, aseguró que lamentaban «profundamente lo ocurrido» y que la investigación «determinará si la culpa fue de la furgoneta» o hubo otros factores que influyesen en el atropello mortal del lunes.