Si los sindicatos educativos ya estaban indignados tras conocer que la plantilla docente para el curso 2010-11 quedará reducida a 9.287 personas, 61 puestos menos que en el curso pasado, el consejero de Educación y Ciencia del Principado, José Luis Iglesias Riopedre, volvió a destapare ayer la caja de los truenos. Fue tras la inauguración, en Langreo, de las jornadas del quinto encuentro 'Compartir, convivir y conciliar', en el que participan siete centros de educación de personas adultas de Asturias, Andalucía, Aragón, Comunidad Valenciana, Extremadura y Canarias.
Allí, Iglesias Riopedre confirmó los peores temores de las centrales sindicales, con una serie de frases que no deja lugar a dudas: «La crisis no empezó en el sistema educativo, pero tendrá que empezar, y entonces podrá tocar a la plantilla». Porque, según recordó, «en los últimos años, la enseñanza pública ha perdido casi 24.000 alumnos y, en cambio, creció en 220 profesores. Esto significa que estábamos en la época dorada de la educación, con una ratio envidiable en este país, de un profesor por cada ocho alumnos. A lo mejor la crisis nos lleva a que la época sea menos dorada y más de hierro o más de cobre».
El titular de Educación del Gobierno regional respondió con esa advertencia a las críticas vertidas por los sindicatos tras conocer el recorte de la plantilla docente para el próximo curso y anunció que este es el principio de una revisión de las necesidades del sector: «Sin bajar un ápice la atención hacia el alumnado, hay espacio para entrar de verdad en la racionalización de la plantilla».
Pero fue más allá, porque, a su juicio, el recorte de 61 plazas en la plantilla docente supone «una medida totalmente normal y asumible». Porque, según aseguró, «a pesar de que los sindicatos nunca van estar conformes con ningún recorte de plantilla, tienen que pensar en el interés general».
«Si el sistema educativo asturiano funciona razonablemente bien es, entre otras cosas, porque contamos con muchos profesores en los centros. Creo sinceramente que los centros cuentan con los profesores necesarios», zanjó Riopedre, unas declaraciones que, en opinión de la portavoz de Suatea, Beatriz Quirós, «son lamentables» e «impropias de un consejero».
«No hace más que confirmar lo que ya sabíamos tras la negociación de las plantillas, que, más que negociación, fue una tomadura de pelo: lo que comienza es una edad de plomo para la enseñanza pública asturiana», resumió Quirós.
En el mismo sentido se pronunció Gumersindo Rodríguez, en nombre de ANPE-Asturias, que también confirmó sus sospechas: «Es una noticia que ya conocíamos, porque no hubo tal negociación, sino que se trata de la plantilla impuesta por la Administración».
«La actitud de la consejería está yendo de mal en peor», subrayó Gerardo Domenech, de CSIF, que alertó de que, «si Riopedre sigue en esa dirección, con ajustes meramente económicos, va a afectar a la calidad del sistema educativo de la que tanto presume y, en último término, a la formación de los alumnos».
Maxi Fernández, representante de FETE-UGT, exigió a la Administración «un cambio radical que coloque a la Educación asturiana en el lugar que merece».
Luis Fernández León, en nombre de CC OO, lo tiene claro: «Es imposible que las cosas funcionen bien cuando aumentan el número de alumnos y de unidades y se recorta la plantilla. Si Riopedre pretende volver a la época de la escuela unitaria, a la de un maestro por escuela, será su responsabilidad».