Desde hace diez años, el Hospital Avilés atiende a los pacientes con alergias de la comarca y el suroccidente de Asturias (Áreas Sanitarias I, II y III). El doctor José Antonio Álvarez es el alergólogo encargado de los tratamientos.
-¿Cual es el volumen de pacientes que trata?
-Sobre unos 2.000 al año, la mayor parte son de Avilés, aunque también recibimos pacientes de Jarrio y Cangas del Narcea.
-¿Qué tipos de alergias son las más frecuentes?
-Las más habituales son las alergias respiratorias. Entre el 50 y el 60% de los pacientes son alérgicos a los ácaros del polvo o la humedad; un 30% al polen y existe un pequeño porcentaje de alérgicos a otros elementos, como epitelios de pelos. También existen otras alergias menos frecuentes, como a los medicamentos, que cada vez se ven más, o alimentos. Los ácaros del polvo doméstico y la humedad ambiental son la alergia más frecuente. Sus pacientes sufren los síntomas durante diez meses al año. En cambio, en Madrid y Castilla la situación es completamente diferente. En Asturias son más importantes las alergias a los ácaros que al polen.
-Los alérgicos a los ácaros sufren diez meses, ¿y los que tienen alergia al polen?
-Depende del alérgeno, el agente que provoca la alergia. En el norte de España, entre los meses de febrero y marzo se producen las mayores concentraciones de polen de abedul y arizónicas, un tipo de ciprés. Entre marzo y junio se da la mayor concentración de polen de gramíneas, sobre todo en mayo y junio. Por contra, los alérgicos a los ácaros sufren síntomas todo el año, salvo en los dos meses de verano.
-Atiende tanto a una zona urbana como una rural, ¿existe diferencia en el tipo de alergias?
-Muy poca. La mayor diferencia puede estar en el contacto con el alérgeno. En una zona rural puede haber un mayor índice de polinización que en un espacio urbano.
-Con este invierno lluvioso se anuncia una abundante polinización, ¿hay un mayor peligro para los alérgicos avilesinos?
-En Asturias también existe ese riesgo, pero no es tan intenso como en otras regiones de España. Se espera un pico entre la segunda quincena de mayo y primera de junio. En regiones como Madrid siempre es mucho más intenso que aquí. Los meses de mayo y junio son los de mayor peligro, cuando deberán tener más precauciones como evitar las zonas verdes y jardines.
-¿Cómo se combate contra una alergia?
-Son necesarias tres medidas. La primera una desalergización, son los consejos generales que se dan a los pacientes. En función del tipo de alergia hay que tratar de estar lo menos expuestos al alérgeno. Los alérgicos a los ácaros deben procurar una buena ventilación de su vivienda, reforzar la higiene, reducir las alfombras o acumulación de peluches... Cualquier objeto donde se acumulen ácaros. De igual modo, los alérgicos al polen deben evitar parques y jardines entre mayo y junio, las épocas con mayor concentración de polen. O, si tienes alergia a los animales debes evitar el contacto con ellos. Una segunda medida es el tratamiento con inmunoterapia. Existen tratamientos específicos en función de los alérgenos, con muy buena tolerancia y buenos resultados. Por último, tenemos los tratamientos de los diferentes síntomas. Las tres medidas son necesarias, pero siempre comenzando por la desalergización.
-¿Ha mejorado la calidad de vida del alérgico?
-Sí. Tanto las nuevas vacunas como los nuevos fármacos consiguen mejorar la calidad de vida del paciente alérgico. La medicación disminuye los síntomas, sobre todo consigue que no interfieran con su descanso o su vida laboral. El alérgico lo será toda la vida, pero no tiene porque padecer sus síntomas toda la vida si conseguimos que se queden como dormidos. Aunque, desgraciadamente, no lo conseguimos en el 100% de los casos. Y también tiene que tener cuidado con otras cosas en las que no se piensa pero que pueden influir en un paciente.
-¿A qué se refiere?
-Existe reactividad cruzada. Por ejemplo, entre el alérgico al polen de abedul y la manzana. Un tanto por ciento de pacientes alérgicos a ese polen tienen predisposición a generar alergia a la manzana. La comen y sienten picor en el paladar, la garganta... O entre los ácaros y el marisco. Entre los alérgicos al polen hay que tener precaución por su sensibilidad a los himenópteros, al veneno de las abejas y las avispas. Es importante detectarlas porque pueden llegar a desarrollar un cuadro grave de anafilaxia, aunque hay que aclarar que no lo desarrollan todos los alérgicos al polen. Es una alergia que hay que tratar de detectar, ya que todos los años muere alguna persona en España por una reacción de este tipo.
-¿Es muy frecuente?
-No. Hablamos del 1% de los alérgicos. Si se vacuna no existe ningún problema. Aquí todos los años vacunamos. El riesgo es cuando no lo saben.
-¿Se puede prevenir?
-Un tanto por ciento de las alergias se debe a la predisposición genética, pero si no hay un contacto con ese elemento disminuirá la probabilidad de desarrollarlas. De ahí la importancia de las medias de desalergización comentadas. Son el pilar básico para la prevención. La Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica calcula que el 20% de la población sufre algún tipo de alergia y se piensa que irá aumentando cada vez más. Es un tanto por ciento de la población importante en comparación con otras patologías. Hablamos de una de cada cinco personas.
-¿Existe alguna alergia especial en Avilés?
-En todo el norte de España es frecuente la sensibilización al anisakis, un parásito frecuente en mariscos y pescados como la merluza y la pescadilla. La temperatura del agua del mar es ideal para que se desarrolle este parásito. Son muy importantes las medidas de prevención, como congelar el pescado, no comerlo crudo y cocinarlo muy bien. Suele provocar problemas cutáneos, también dolor abdominal agudo, cólicos abdominales y llegar a la anafilaxia. Hace diez año no sabíamos nada de esta alergia.