La crisis económica mundial es algo más que evidente. Pocos son los países cuyo crecimiento comienza a ser positivo y apretarse el cinturón es la única receta válida. Muchos parecen haberla aceptado, pero a otros el soniquete les llega al mismo ritmo que pasa y se aleja.
La Tercera División asturiana no podía ser diferente, ni inmune, a todos estos problemas. Los clubes recortan gastos, estiran la vida útil de la ropa deportiva, de los balones y del material, se desviven en la búsqueda de recursos que no encuentran y con los sorteos ya no vale. Las nóminas también han sido recortadas, la media mensual de un equipo de Tercera División asturiana está en los 9.500 euros, y a estas alturas la mayor parte de ellos, salvo Avilés, Langreo y Cudillero, han cumplido... aunque lo peor está por llegar.
La catarsis que se puede producir marcará un antes y un después en la economía de los clubes, y un primer ejemplo lo encontramos en el Ceares, que pretende entregarse en una fusión al Manuel Rubio salvo que aparezca un mecenas que pueda aliviar las penurias cearistas, empezando por abonar las nóminas a partir de febrero. Es la única posibilidad de evitar la desaparición del club asentado en La Cruz.
En el Ribadesella, su propio presidente comunicó hace unos días a su plantilla que las arcas están vacías y que no hay recursos para afrontar los pagos a partir de estas fechas. Otros no lo han reconocido tan abiertamente, pero el problema es común. Y no se ve la solución.
Y es que aún con las rebajas aplicadas a principio de campaña, la mayoría de clubes asturianos de la categoría no podrá evitar el calvario final, cuando llegue el momento de liquidar el ejercicio económico en mayo, momento en el que termina la competición, salvo para los cuatro equipos que participarán en el play-off de ascenso. Ese mes, además, será el peor para el resto de clubes, ya que se disputan únicamente dos encuentros, lo que equivale a un sólo en propio campo, una única taquilla, una única rifa.
El Avilés, en su línea
El caso más sangrante en lo que se refiere a los impagos, un año más, lo encontramos en el Real Avilés Industrial, que acumula a estas alturas cuatro meses de deuda con sus futbolistas. Se repite de esta forma el esquema del pasado ejercicio, cuando terminó el mismo con cinco mensualidades sin liquidar, varias de ellas pendientes en los despachos judiciales.
La nómina mensual de futbolistas en la sociedad anónima deportiva que gobierna el máximo accionista, José María Tejero, ronda los 11.000 euros, cuatro mil menos que la pasada campaña, aunque ni por esas el club es capaz de cumplir sus compromisos en tiempo y forma.
Si hablamos del cuerpo técnico avilesino la situación es aún más sonrojante, ya que sus integrantes no han visto aún ni un euro desde que en julio iniciaron su trabajo. Pero tampoco les puede coger por sorpresa porque estaban advertidos, como también los futbolistas, aunque se apunta que alguno hizo firmar en su contrato el pago mes a mes...
Puede resultar extraño que nadie en el seno de la plantilla haya alzado la voz, quizás porque todos fueron advertidos de los retrasos al inicio de temporada. Y tampoco se han exteriorizado los retrasos que acumulan los otros dos equipos en peor situación, el Langreo y el Cudillero, que adeudan tres y dos meses, respectivamente, a sus plantillas.
En Ganzábal la crisis azota desde hace dos años, pero no alcanza los primeros niveles, cuando se llegaron a acumular ocho meses. La directiva que preside Paco Brito gestionaba estos días el pago del mes de diciembre y trata de gestionar ingresos atípicos para asumir antes de mayo la liquidación total de sus asalariados. La 'macro espicha' de este fin de semana con ocasión de la visita del Tuilla a Ganzábal es una de esas 'medidas desesperadas' que se buscan para salvar los muebles.
Alarma en Los Tarronales
Por Cudillero llegó a sonar la alarma hace unas semanas, cuando los futbolistas advirtieron a los responsables del club que irían a los medios de comunicación a denunciar la situación. El efecto del sonrojo público dio los resultados apetecidos con el pago de diciembre, aunque el problema no se ha solucionado.
Señalados los tres equipos que presentan peor panorama económico a febrero vencido, hay que destacar que la mayoría ha llegado a estas alturas con los deberes cumplidos, en algún caso con puntuales retrasos pero cumpliendo. El problema se cierne a partir de ahora para costear los tres meses que faltan, con las nóminas y el resto de gastos.
También los hay que sortean la crisis sin más agobios de los normales en cualquier hogar. El Marino se sale de la media en la cuantía de sus nóminas, pero su presidente está tranquilo porque la caja dará para cubrir todos los gastos, lo mismo que sucede en Mieres con el Caudal. En Llanes, con el apoyo de su patrocinador Urbania, también se mueven con holgura, pero también sufrirá para cerrar el ejercicio, lo mismo que el Lealtad. Al Universidad los retrasos que se producen derivan del papeleo, no de la falta de recursos.
Sin ingresos
La crisis global es una de las principales causas del problema en los clubes, aunque no el único. El fútbol de categorías modestas como es la Tercera División apenas genera ingresos, ni por socios, y menos aún por taquillas, que en la mayoría de los casos no alcanzan ni para abonar la tarifa arbitral, que se eleva a 400 euros por partido.
Los partidos televisados causan estragos y acabarán estrangulando a los clubes, obligados a reducir cada año sus perfiles, que en época de bonanza se hizo por encima de lo razonable, justificando en su día la presencia del Real Oviedo en Tercera División. La depresión ha llegado y el tratamiento promete ser duro y costoso.
Para alcanzar el final de campaña algunos van a sudar tinta, y ni siquiera los 6.000 euros por los derechos de televisión que el Principado aún no ha entregado a los clubes ayudará mucho, ya que además de deudas con futbolistas y técnicos, están pendientes otros gastos corrientes.
Ante este panorama cabe pensar en una urgente toma de medidas en el seno de la Federación Asturiana y de acuerdo con los distintos clubes, no sólo los de Tercera División. Esta misma semana se ha conocido la situación del Santiago de Aller, equipo de Regional Preferente cuyos futbolistas se han dirigido públicamente al Ayuntamiento para que ayuden al club, que adeuda ya cuatro mensualidades.
Esa es la triste realidad del fútbol modesto.