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A VUELTA DE HOJA

Varios autores

Les hemos contado decenas de noticias esta semana, pero dos de ellas han estado a punto de ofrecer respuestas a cuestiones verdaderamente trascendentes

14.03.10 - 02:27 -
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HHace unos días escuchamos a un crío preguntar en voz alta: «¿Para qué hizo Dios el mundo?» No bromeaba, interrogaba en serio, como si acabara de salir de una viñeta de Mafalda, donde los niños tienen canas. Y acertó de pleno: si crees en Dios es difícil explicar qué pretendía, por qué no nos dejó bien clarito el motivo de aterrizarnos en un descampado caótico durante un tiempo contado.
Es una duda de milenios.
El mocoso nos inquietó, y acudimos al Génesis a ver si se nos había pasado algo por alto. Pero no, no encontramos ningún mensaje cifrado. El libro primero sigue diciendo que, básicamente, Dios creó todo aquello en un tiempo récord y que, en principio, lo hizo sólo porque se sentía solo. Suponemos.
Ahí sin embargo la duda irresuelta nos iluminó otro agujero. Porque partiendo de la soledad se entiende mejor lo de la imagen y semejanza, que siendo tan burdos nos parezcamos a alguien que es entero misterio, tres en uno, una cara oculta tras una barba. Todos los de abajo nos sentimos también solos, desde el primer lloro hasta el estertor postrero; solos por no encontrar compañía, solos por creer que los demás han cambiado o (la peor de todas las soledades) por descubrirnos un día a nosotros mismos como auténticos extraños.
Grandes preguntas de la humanidad: la existencia de un dios, el sentido de la vida, las mil caras de la soledad, para qué puso el alcalde al frente de Cultura a Felechosa..
A los pocos días de escuchar al crío, y entrando en Avilés por el hospital San Agustín, santo filósofo, una valla publicitaria nos dejó la mandíbula colgando. Decía la inmensa pancarta: «El que cree que Jesús es el hijo de Dios vence al mundo». Y firmando la cita, «La Biblia». Nada más explicaba quién se anunciaba.
La Biblia es el más vendido de los libros de Varios Autores, muchos autores, aunque todos inspirados y dirigidos por un único que es trino. Una cábala editorial, pero igualmente imitada por la semejanza humana. Terence Trent D'arby decía que componía las canciones que le cantaba en sueños el difunto Marvin Gaye. Y el mito del soul, cuando estaba vivo, contaba a su vez que las melodías se las inspiraba el mismísimo Creador Supremo. Quizá por eso acabaron llamando soul, alma inefable, a todo aquel torrente de genio negro; a la música que en sus principios fue el rezo de un pueblo.
Pero volvamos a nuestro origen. 'Si crees que Jesús es el hijo de Dios, vences al mundo'. Ergo la Biblia sugiere que todo cuanto nos rodea, aquí donde vivimos, es una pelea, un pulso global e infinito con ganadores y vencidos, y donde sólo los puros alcanzarán lo que se supone que haya que alcanzar al final de este breve alojamiento del alma en un cuerpo caduco.
Eso es un motivo. Nos crearon entonces para luchar contra el mundo. Un poco general, pero un motivo.
¿Pondría el alcalde al frente de Cultura a Felechosa para que peleara? Porque nada más investirlo concejal, al nacerse munícipe, José Suárez Arias-Cachero se vio sin dinero, desnudo: la discrecional austeridad de Gabino recortó a su departamento el grueso de su presupuesto. Y a Felechosa le tocó estrenarse anulando el Carnaval, el festival de jazz y un buen puñado de programas más. Casi todo, menos los conciertos del Auditorio, la Ópera y la zarzuela, la triada de culturas 'sublimes' que, ya se sabe, son sagradas en esta ciudad. Porque así lo quiere el pueblo.
«Niño, no toques los discos de papá. Ponte una cedé de Michael Jackson y deja ya de preguntar».
El asturianista que llegó de las nieves, sin carné e independiente, acató todas las órdenes. Comportóse con la disciplina de un soldado. Es más, empujado por su carácter bravo, se despachó semana tras semana contra el Principado, convirtiendo el 'cerco a Oviedo' en un muro de sonido como el que usó Phil Spector para trasladar al pop el soul de aquellos genios negros. A cada rueda de prensa, Felechosa protestaba con admirable energía funky por la nula cantidad de dinero que recibía la cultura ovetense del Gobierno de Areces. Con La Laboral, lógicamente, se puso las botas. Los periodistas ya hacían apuestas para ver cuántas veces repetía su vindicativa letanía en cada comparecencia.
Peleaba, y peleaba duro pues.
Pero las cuitas palaciegas, ese campo de víboras y minas que crían en sus iglesias los gobiernos de años largos (en Asturias, todos) empezaron a alejar a Felechosa del Gran Hombre. Sacerdotes sibilantes impedían que el concejal montaraz pudiera asentarse.
Y en esto llegó el asunto de la capitalidad. Gabino dio uno de sus bandazos, el concejal se vio arrojado a arreglarlo. Pero al no entender claramente los motivos de su jefe para plantarle aquel difícil destino delante, lo enredó más todavía, sin saber, probablemente, por qué ni cómo ni cuándo. Y una buena mañana, esta semana, se anunció su cese. Simbólico, porque sigue siendo concejal, pero cese al fin y al cabo. Como Caunedo hace unos meses.
Felechosa ha sido apeado del delirante asunto de la Capitalidad Cultural Europea, capitalidad en origen conjunta y trina (Oviedo, Gijón y Avilés) y actualmente caldo de borrajas presentado en lata de sopa Campbell. En su lugar negociará Rodolfo Sánchez, el jefe de prensa del alcalde, el que precisamente participó antes en el otro destronamiento.
El Ayuntamiento se parece cada día más a la nave Nostromo: nunca sabes en qué pasadizo va a aparecer el Alien, dónde se esconderá esta vez el octavo pasajero. Y van uno tras otro cayendo, como en el Antiguo Testamento.
What's going on? ¿Por qué yo? ¿Por qué de repente estoy solo?
Al Principado le vino de perlas el sacrificio público de Felechosa por el padre Abraham. No por la capitalidad, sino porque, desde mitad de semana, en Oviedo se habló menos del Palacio de Justicia, que después de la denuncia del PP del martes, podría estar anulado por no haber conseguido financiación la empresa (Jovellanos XXI, o Pepe Cosmen y Alberto Lago) en el tiempo acordado (cinco meses que vencieron en diciembre, según la cláusula del contrato). El Gobierno regional se dio prisa para replicar que era mentira. Pero sin explicar por qué, cómo ni cuándo; sigue sin haber plazos (las obras iban a empezar en septiembre de 2009, ¿recuerdan?). Y la sociedad de los dos empresarios, tercera pata del banco, ha permanecido otra vez en el eterno silencio que la ha caracterizado desde que fuera creada hace diez años.
El miércoles les publicamos un versículo relevante sobre la génesis de este negociado: algunos dudan en los servicios jurídicos del Principado de la legalidad del proceso pactado, pagar 190 millones de euros a través de un arrendamiento, y hacerlo directamente, sin el concurso público esperado.
Es un argumento pagano, oficioso, una respuesta parcial y peregrina a un entuerto divino. Lo sabemos, somos humanos. Pero tiene varios autores que trabajan para el mismo partido.
Y concuerda con lo denunciado por Izquierda Unida y ASCIZ ante la Unión Europea (esto no rima, pero es que tampoco nos lo contaron en un sueño).
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