En la Biblioteca Ramón Pérez de Ayala de Asturias todo está ya preparado para recibir la herencia clariniana, denominada en realidad legado Tolivar Alas, por su procedencia y porque su contenido supera con mucho la trasmisión de patrimonio del autor de 'La Regenta', ya que suma también los fondos Tolivas Faes y Fermín Canella. Lo único que falta en la principal biblioteca regional (en cuya infraestructura se ha trabajado desde el verano hasta el pasado febrero, en que culminaron los preparativos) son los documentos, libros singulares, manuscritos e inéditos, que los descendientes del Clarín quieren ceder al Principado. Y faltan porque el convenio para hacer realidad el traspaso aún no ha sido firmado. No por desacuerdo de las partes, entre las que que, según el viceconsejero de Cultura, Jorge Fernández León, lo único que «hay es consenso».
La enfermedad de Cristina Alas ha mantenido a la familia alejada de cualquier cuestión que no tuviera que ver con su cuidado. Fernández León está convencido de que su deseo finalmente quedará consolidado en la Biblioteca de Asturias, situada en la plaza del Fontán, en Oviedo, donde, según expresó ayer, se estará «presentando la cesión dentro de unos días, pues esa es la voluntad de todos».
De momento, habrá que esperar. El luto por la pérdida reciente exige respeto. Sin embargo, en el momento en que Ana Cristina y Leopoldo Tolivar, bisnietos de Clarin, quieran sentarse a la mesa para rubricar el acuerdo, el único paso que quedará por dar será su traslado.
Los importantísimos documentos y el fondo bibliográfico que la familia del autor de 'La Regenta' lleva décadas custodiando será visible a la mirada pública, sobre todo, a la mirada investigadora, y lo será en un espacio que hasta hace unos meses se utilizaba para celebrar talleres de lectura y ahora, acondicionado, será el lugar del autor decimonónico que convirtió la capital asturiana en la literaria Vetusta. En él, además del legado que ofrece sin compensación económica alguna la familia Tolivar Alas, se podrá contemplar la mesa de escritorio y las estanterías colgantes del despacho de Clarín, que ya pertenecían al patrimonio del Principado, así como todo el conjunto documental del que es propietaria la Consejería por adquisiciones previas. En total, 748 títulos a los que se suman ahora más de 6.000 documentos.