En el balance de su primer año tras su regreso a la Dirección General de Vivienda, Manuel González Orviz dice que le salen los números. Casi 4.000 nuevos pisos en marcha en 2009, el 80% de los cuales de la modalidad más barata, la vivienda protegida. Además, agotó el presupuesto en ayudas, para dar hasta 6.393 subvenciones a la compra, el alquiler o la reforma. Incluso, se permitió el lujo de comprar a los constructores 100 viviendas nuevas, a las que no daban salida, y ayudarles a vender otras 500. Por estas dos fórmulas, recibió duras críticas de sindicatos y consumidores, que el dirigente de IU despeja con la seguridad de que «hemos puesto pisos asequibles en el mercado».
-En Gijón se vende un piso a un millón de euros. ¿No iban a acabar ustedes con la burbuja inmobiliaria?
-Eso son excepciones. Puede haber gente dispuesta a pagar un millón de euros por un piso, pero desde la Dirección General de Vivienda lo que nos interesa es que la persona que no puede, ni debe, dedicar más del 30% de sus ingresos a la compra de la vivienda la tenga. De hecho, está claro que la vivienda protegida, la barata, va en ascenso.
-¿En qué se basa?
-En los datos. El año pasado se pusieron en marcha casi 4.000 nuevas viviendas, de ellas, el 80% fueron calificadas protegidas. Hace unos años, solo 700 lo eran.
-¿Es el fin de la vivienda libre?
-No, la vivienda libre se seguirá construyendo, pero es cierto que los constructores dicen que tienen 4.000 sin vender.
-Y eso que ustedes les ofrecieron comprarles parte del stock. ¿No fue eso darles árnica a los constructores?
-Nosotros no le dimos árnica a los constructores, lo que hicimos fue poner pisos asequibles en el mercado. Compramos 100 viviendas, en diferentes concejos, que serán destinadas al alquiler.
-Y también se comprometieron a ayudar a la compra de otras viviendas sin comprador.
-Lo único que hicimos fue cumplir el Real Decreto del Ministerio de Vivienda. Además, nosotros lo ajustamos, ya que el ministerio decía que se podían dar ayudas a la compra de vivienda libre con hasta un 60% por encima del precio. Nosotros dijimos que eso era contra natura, y lo limitamos al 10%. Les propusimos ayudas para mil y creo que llevan vendidas unas 500.
-¿Volverá a hacerlo este año?
-No.
-En 2009 anunció que compraría 300 viviendas en stock y, al final, sólo pudo adquirir 100, porque no se presentaron más. Ahora ya dice que no habrá más compras de ese tipo ¿Fue un fracaso la idea?
-No fue un fracaso hacerlo. Insisto en que hemos puesto en el mercado vivienda asequible que, de otra manera, aún estaría vacía. Pero, salvo que el consejo de administración de Vipasa diga lo contrario, no creo que lo hagamos en 2010.
Jekyll y Hyde
-A los sindicatos, UGT y CC OO, no les gustó la iniciativa. Tampoco a la Unión de Consumidores. Las centrales, incluso hicieron llegar su protesta al presidente regional, Vicente Álvarez Areces.
-No les gustó lo de las ayudas a la compra de las mil viviendas libres, pero creo que fue, sólo, porque creyeron que debía debatirse en el marco de la concertación. Pero nosotros sólo cumplimos con un decreto ministerial. Ahora, que si quieren llevarlo al marco de la concertación, pues se lleva. No hay ningún problema.
-Sinceramente, ¿no cree que lo que se ha quedado fijado en la retina es que ustedes han ayudado a los constructores igual que el Gobierno central lo hizo con la banca?
-Por partes. Que el Principado haya ayudado a los constructores es un argumento falso. Ante las cien viviendas que compramos a ocho constructores están las 6.393 ayudas que dimos a los asturianos para que alquilaran, compraran o rehabilitaran. En cuanto a lo de los bancos, la comparativa tampoco me sirve. Mientras el Gobierno central les dio ayudas sin establecer ningún control, nosotros sí lo hicimos. En las ayudas para comprar vivienda libre, esas 1.000 que acordamos con la Confederación Asturiana de la Construcción (CAC), ya le dije que pusimos un límite de precios del 10%.
-Sin embargo, ¿no se ha demonizado a la construcción para, ahora, volver a tirar de ellos cuando se ve que no hay locomotora que releve al ladrillo?
-Es que la construcción es un claro doctor Jekyll y mister Hyde. Hay un lado terriblemente negativo, como el dinero negro, la especulación, la subida de precios, una cara mala que está perfectamente demonizada. Ahora, también es cierto que la ola se ha llevado a algunos que no tenían nada que ver con eso y que, realmente, la construcción es un sector dinámico, que crea empleo y genera riqueza.
-¿El dinero negro es historia?
-Desde luego, en vivienda protegida, el que paga con dinero negro es porque quiere. Porque hay connivencia y es doble responsabilidad. Estas compras se realizan ante un funcionario público, con lo cual el comprador, si le exigen un dinero en 'b', no tiene más que decirlo. En cuanto a la vivienda libre, ese es un terreno de Hacienda y yo apoyo por completo a los inspectores, que reclaman más medios para investigar. Todo ese dinero debe aflorar.
-Hace un año decía usted a EL COMERCIO que el futuro del sector pasa por la rehabilitación.
-Y lo mantengo. Estamos muy preocupados por los 15.000 asturianos que se han quedado sin trabajo y por eso impulsamos la rehabilitación, en colaboración con la CAC y con los sindicatos. Además, queremos crear una línea de ayudas para renovar las ventanas, en las que nosotros aportaremos 2 millones de euros. Serán, en total, 10 millones de euros en el mercado. Y la reparación de viviendas.
-La vía del alquiler va a seguir siendo su prioridad.
-Es que está claro que pocas personas pueden dedicar el 30% de su sueldo a comprar una vivienda. Creo que, aunque con nuestras ayudas sí se suben algunos precios, el mercado del alquiler es el futuro.
-Ya. ¿Y usted vive de alquiler?
-Ahora no. Pero lo hice cuando no tenía medios.