«Se ha llegado a un acuerdo. El fútbol español sale fortalecido y con unas bases para el futuro». Con estas palabras del secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky, anunciaba ayer la desconvocatoria de la huelga de jugadores prevista entre el viernes y el lunes próximo. Tras una jornada plagada de reuniones bilaterales, el acuerdo se oficializo anoche. «Se ha impuesto el diálogo. Se han tomado decisiones y todos hemos sido tolerantes», aseguró Lissavetzky.
Todas las reivindicaciones de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) fueron resueltas en lo que puede considerarse un éxito para el fútbol modesto. La Federación Española de Fútbol se comprometió a pagar los 4,1 millones adeudados a los 207 jugadores de Segunda B y Tercera a través del 1% de las quinielas y de un millón de euros que aportará el Consejo Superior de Deportes. Además, liquidará la deuda de seis millones con la AFE en cinco años en un plan que se detallará en los próximos días.
La categoría de bronce tendrá, además, un nuevo marco económico, donde se amplía el Fondo de Garantía Salarial de 300.000 euros a un millón. «Tras 22 años con el mismo convenio en Segunda B se firma uno digno para los tiempos acordes», aseguró el presidente de sindicato de futbolistas, Luis Rubiales. También se sientan las bases de un acuerdo para Tercera con una figura de seguimiento, una especie de órgano regulador.
Desde que el ex jugador del Levante asumiera la representación de los futbolistas tras los veinte años de Gerardo Movilla, el sindicato ha despertado de su letargo, aumentado la presión y ha sacado del cajón del olvido reivindicaciones concernientes, en su mayor parte, al fútbol modesto. El ambiente que se respiraba durante toda la jornada era de optimismo. El propio presidente de la Federación, Ángel Villar, había mostrado su confianza en que el conflicto se solucionaría.
La AFE también consiguió que la Liga de Fútbol Profesional garantizase el pago a los jugadores y la situación de los clubes declarados en ley concursal como figura en el convenio colectivo firmado en 2008. La patronal aseguraba que no disponía de recursos suficientes para cancelar la deuda. Exigió un mayor porcentaje de las quinielas para sufragarlo. Lissavetzky, confirmó el compromiso del Gobierno para modificar el decreto para subsanar el problema. En la actualidad recibe el 10% que destina a partes iguales a medidas de seguridad de los estadios, plan de saneamiento de 1990 y gastos de la propia Liga. «Ahora tendremos cobertura suficiente para cumplir el convenio. El fútbol necesita dosis de positivismo y confianza», aseguró el presidente de la Liga, José Luis Astiazarán.
Las reivindicaciones de la AFE contaban con el apoyo de la mayoría de los jugadores de Primera, lo que otorga peso a la medida al verse afectados partidos como el Real Madrid-Valencia o el derbi catalán Espanyol-Barcelona. Una unidad que el propio Rubiales destacó como un momento «histórico».