Hace tres siglos nació en Ribadesella un largo muelle. Un paseo flanqueado a su derecha por un extenso banco de piedra y a su izquierda por la ría riosellana. El tiempo transcurría entre los siglos XVIII y XIX y entonces la villa veía nacer el que sería su primer paseo, el de La Grúa. No era, no lo es hoy tampoco, un camino habitual. La Fuentina como la conocen los riosellanos, o la Fonte del Cay, marca el punto del medio camino de un circuito que, a la ida, ofrece al visitante la vista del horizonte y, a su vuelta, enseña una fotografía de la Ribadesella más costera. Su destino alcanza hasta una amplia rotonda, una infraestructura que frena las olas para romperlas, y su recorrido dirige los pasos hasta el espectacular Mirador de la Capilla de Guía. La Grúa es un lugar emblemático, el sitio desde donde se abraza Ribadesella, el primer paseo de la villa antes de que se abriera paso el crecimiento urbanístico y las nuevas zonas de esparcimiento.
Y después de tanto tiempo de uso La Grúa necesita un empujón. Un revulsivo que demuestre al visitante la belleza del paseo, una inyección de maquillaje para que los riosellanos vean satisfecha la reivindicación de poner en valor su primer paseo. El equipo de Gobierno, explica el concejal de Obras, Juan González Martino, tenía en mente recuperar este entorno ya hace algunos años ya que «sólo estaba arreglada la primera fase», la que llega hasta La Fuentina y, a partir de ahí, «parecía otro paseo, más denostado». Así, en el año 2008 elaboró un proyecto que presentó ante la Consejería de Infraestructuras del Gobierno del Principado de Asturias. Hubo que esperar hasta «la semana pasada» para ver a las máquinas trabajando en esta segunda fase del paseo y tan sólo en «un mes y medio» se podrá ver ya la nueva cara de La Grúa.
Bastará con un presupuesto de 90.000 euros (íntegramente invertido desde Infraestructuras) para poder rehabilitar todo el banco de piedra que atraviesa el paseo, reformar la acera con hormigón y aglomerado impreso y adecuar el resto del trazado para dotarlo con las mismas características que el inicio de La Grúa. Cuando acaben las obras, que estarán listas totalmente antes del verano, el paseo recuperará su fuerza y ofrecerá una imagen totalmente renovada y adecuada a la importancia del entorno. Quedará totalmente iluminado con un total de 45 nuevas farolas que, a petición de los anguleros, estarán establecidas por fases, de tal modo que haya algunas que se puedan apagar -las que incidan directamente en el agua- cuando llegue la época de captura de angula. En total, la instalación de las luminarias costará 300.000 euros.
Pero aún faltan cosas por hacer en el paseo. En su recorrido, están colocados una serie de paneles explicativos sobre las figuras más representativas de la Mitología Asturiana. La Xana, el Trasgu, el Cuélebre, el Nuberu, el Diañu Burlón, el Sumiciu y el Pesadiellu son algunos de esos seres mitológicos que muestran su historia al paseante. Dentro de un tiempo, dice Martino, «plantearemos la posibilidad de que se actúe en estos iconos», pero eso será cuando «haya disponibilidad económica». De esta forma, señala el concejal de Obras, «el interés cultural de la mitología» también podrá ponerse en valor y, con todo ello, el paseo de La Grúa volverá a recuperar el esplendor.
No es la única obra necesaria que se ejecuta en Ribadesella. Hace apenas un mes comenzaban las catas en el muelle central del puerto riosellano. Unas obras demandadas por pescadores y vecinos que iban viendo, cada vez más, con el paso del tiempo, la necesidad imperiosa de solucionar los problemas de estabilidad que se venían detectando en la infraestructura. La aparición de enormes grietas en el firme alertaron de que los trabajos deberían ser inminentes y, lo cierto es que desde que comenzaron, el ritmo, señala Martino, «es muy bueno» como para acabar en los plazos previstos. El pasado mes de febrero quedaba restringida para el tránsito de vehículos toda la zona, el estacionamiento interior-portuario de la calle de Manuel Caso de la Villa. Comenzaban entonces estas obras de emergencia que fueron presupuestadas en 2.184.930 euros. Por delante quedaban los trabajos necesarios para arreglar el llamado muelle del gasóleo, la parte central de la instalación pesquera del puerto de Ribadesella. La empresa encargada adjudicataria, Ferrovial-Agroman, acometerá su trabajo durante varios meses, con el fin de sanear y reparar los 110 metros de longitud más deteriorados.
La actuación se une a la ejecutada con anterioridad en los muelles huecos laterales, que fueron reconstruidos mediante la instalación de diques de tablestacas -una técnica muy criticada por los pescadores en su momento-. Aquella obra, iniciada en diciembre de 2007 y concluida en la primavera de 2009, dejó tras de sí una larga lista de daños colaterales. Entre ellos el continuo hundimiento del muelle central que ahora pretende repararse, pero también una serie de defectos estructurales en el muelle más próximo a la rula.