Lo de Ribadesella con las obras parece ser cuestión de gafe. No hay actuación que afronte el Ayuntamiento que no se encuentre con problemas, bien sean de tipo medioambiental o, como en este caso, cultural. Porque la Dirección General de Patrimonio, dependiente de la Consejería de Cultura, tenía que dar de paso la reforma de la casa consistorial riosellana, pero por segunda vez se han detectado problemas en el proyecto que obligan a realizar una segunda modificación en el mismo y, por lo tanto, a retrasar su licitación. En esta ocasión, Patrimonio detectó que una vez superadas las primeras dificultades, la volumetría del edificio en parte de la fachada principal era ampliada, una actuación que no permite la normativa municipal, por lo que se solicita al Ayuntamiento que se realice esta nueva rectificación. El alcalde, Ramón Canal, confía en que que una vez realizada se reciba el visto bueno y se pueda tramitar la obra. Un proceso para el que, según el alcalde, aún habrá que esperar «uno o dos meses más».
El proyecto para la remodelación del palacio de la familia Prieto-Cutre había sido paralizado inicialmente por Patrimonio al considerar que la cubierta de cristal presentada por los arquitectos modificaba de forma exagerada el aspecto exterior del edificio. Esto hizo que, explicó Ramón Canal, «fuera necesario hacer unos pequeños ajustes en la cúpula de cristal para que hubiera menos repercusión en la fachada». Una vez que la Dirección General de Patrimonio dé el visto bueno a la obra de manera oficial, los trabajos para la rehabilitación de este edificio podrían comenzar de inmediato, ya que existe un convenio entre la Consejería de Administraciones Públicas y el Ayuntamiento de Ribadesella por valor de 1.650.000 euros para acometer estos trabajos que deberían haber empezado hace ya cuatro meses.
La actuación implicará el vaciado del interior del edificio que data del siglo XVI, y su posterior redistribución para hacerlo más accesible y cómodo tanto para los trabajadores de la administración pública como para los ciudadanos, gracias a la instalación de un ascensor.
El plazo de ejecución se prolongará algo más de un año y durante ese tiempo, y de forma provisional, las diferentes dependencias que en la actualidad se ubican en este edificio deberán redistribuirse en otros locales. En concreto, se instalarán algunos servicios en el edificio de La Casina, en un bajo municipal procedente de una cesión urbanística en Los Porqueros y también en las nuevas dependencias fruto de la ampliación que se ha desarrollado en la Casa de Cultura.