Los expertos aseguran que es bueno poner música clásica a los niños, mientras realizan actividades o concilian el sueño, ya que les ayuda a desarrollar y estimular la inteligencia. Algo que saben muy bien la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA) y los profesores del colegio público El Carbayu de Lugones.
Las dos instituciones, junto con otros tres colegios: Santa Bárbara de Lugones, San José de Calasanz, de Posada de Llanera y el centro de Villapendi, de Turón; participan desde el mes de enero en la creación propia de un ballet para la obra de Chaikovski, El Cascanueces, que se representará en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo, los próximos 13 y 14 de mayo y en Gijón un día más tarde.
En total, 120 niños se subirán al escenario en los cuatro conciertos didácticos que ofrecerán junto a la OSPA, ante más de 800 alumnos procedentes de diferentes centros asturianos. La iniciativa, según explicó el profesor de música del centro lugonense, Javier Ramiro, comenzó cuando el propio colegio solicitó a la orquesta la posibilidad de acudir con los alumnos a alguna de sus actuaciones. «La respuesta fue mejor de lo que nos esperábamos y nos ofreció la posibilidad de participar en una de ellas, creando una coreografía de El Cascanueces». Así que se pusieron manos a la obra y seleccionaron a 19 alumnos de tercero a sexto de Primaria y comenzaron los ensayos.
Danza árabe
Con la ayuda de los coreógrafos María Larumbe, la creadora e impulsora de la actividad, y Paco Luis Santiago, están preparando la danza árabe que interpretarán dentro de las danzas del mundo que se bailarán durante la representación. «El objetivo es explicar a los niños a través de lo corporal la estructura de una pieza musical clásica, que la conozcan, la entiendan y puedan crear su propia coreografía porque los niños aportan creatividad e imaginación, que muchas veces los adultos no tenemos». La pieza se divide en 11 partes, en las que los niños participan en media docena bailando y cantando. Pero en este proyecto no son los únicos que están implicados. Las madres, después de participar en un taller de costura en el centro, serán las encargadas de confeccionar el vestuario.
Esperanza Iglesias, una de las alumnas debutantes, confesó estar «nerviosa», pero reconoció que «llevamos mucho tiempo ensayando y estamos más que preparados para la actuación». Otro de los pequeños, Ignacio Barutell, aseguró que no le importaría repetir el año que viene. «Es una experiencia muy positiva para los alumnos y el ensayo general en el auditorio les va ayudar ver cómo se trabaja en grupo de forma sería y profesional», resaltó el profesor de música.
Por su parte, el director del centro, Indalecio Marcos, resaltó que aunque cuentan con unas instalaciones muy modestas, la actividad se desarrolló sin ningún inconveniente con el pequeño gimnasio transformado en sala de ensayos.