Tras salvar los problemas de cimentación que la construcción del futuro Centro de Arte Rupestre de Tito Bustillo generó en un primer momento, las obras del impresionante edificio a la vera del río Sella se han ido desarrollando en los últimos meses con una velocidad pasmosa de la que han sido testigos fieles los vecinos de Ribadesella. Hoy la enorme estructura de hierro y hormigón está completamente levantada y se calcula que los trabajos están desarrollados al 80%, por lo que se mantiene la previsión de tener concluida la obra civil este mismo verano. Concretamente, según versa en un cartel instalado por el propio Gobierno del Principado de Asturias en las inmediaciones del futuro museo, la actuación estará terminada antes del último día del próximo mes de julio. La Consejería de Cultura confía en mantener los plazos y en poder abrir en Semana Santa de 2011 el inmueble que deberá servir de complemento imprescindible para canalizar el interés de la cueva de Tito Bustillo y el volumen de visitantes que, por sí misma, es capaz de generar. Antes, este mismo departamento tendrá que sacar a licitación en próximas fechas los contenidos museísticos del centro que incluirán, entre otros recursos expositivos, una reproducción de las principales pinturas rupestres.
Medio centenar de trabajadores de la empresa FCC Construcciones trabajan desde el pasado mes de septiembre en la ejecución de esta obra en la que Ribadesella ha puesto todas sus esperanzas de crecimiento turístico. Con la estructura general totalmente ejecutada, los operarios se encargan estos días de los acabados del inmueble y más concretamente de colocar las guías de la subestructura que conforman la fachada principal, de 79 metros de longitud, que muy pronto quedará envuelta en colores rojos y naranjas, los mismos tonos que hace ahora millones de años utilizaron los habitantes de la gruta riosellana para trazar las pinturas rupestres convertidas ya en emblema de Ribadesella y de la comarca oriental.
Tal y como confirmó ayer el director general de Patrimonio Cultural y Turismo, José Luis Vega, «se han rematado los revestimientos de las fachadas interiores», protegidos en este momento con láminas de plástico, y se han empezado a colocar las instalaciones del inmueble, «estando prácticamente finalizada la canalización eléctrica y de datos». Asimismo, parte de los operarios de la empresa adjudicataria se encuentran en estos momentos «impermeabilizando las terrazas», con el fin de rematar próximamente el pavimento de la zona de la cafetería.
Poco a poco se va dando forma al inmueble que se alza en la vieja cantera de Corcubión y que dispondrá de 6.472,49 metros cuadrados útiles distribuidos en tres plantas. La planta baja será la antesala de acceso al museo y en ella se ubicarán la entrada, con su correspondiente vestíbulo, las taquillas, un mostrador y una tienda, además de la zona de paso a la parte superior por ascensores y una escalera que permitirá subir a la primera planta, la museística en sí misma, también a pie. Una de las características más singulares de esta primera planta será que casi la mitad de la misma estará bajo techo, pero totalmente abierta.
El primer piso albergará el grueso de la muestra expositiva y, la parte superior, a once metros de altura y con unas vistas de privilegio sobre la villa y la ría, quedará reservada para una cafetería con terraza que tendrá acceso independiente al resto de la zona expositiva. Una apuesta de última hora aprovechando la reforma del proyecto tras los ya olvidados problemas de cimentación.