Parecía complicado desbancar a Fabio Duarte. Tenía una etapa de montaña que le venía muy bien y, además, equipo de sobra para mantener su renta de 19 y 50 segundos, respectivamente, sobre Intxausti y Santi Pérez.
Sin embargo, la escuadra sudamericana se equivocó de táctica al lanzar la carrera de forma precipitada en el Puerto de San Lorenzo, lo que propició un ataque fulminate de Zaballa que le dio la victoria final de la 54 Vuelta Ciclista a Asturias.
El error de los colombianos en dicha fase de la carrera fue, sin lugar a dudas, vigilar sólo a Intxausti y Santi Pérez, sus más directos rivales en la clasificación general, pero no se dieron cuenta que dejaron sueltos al quinto y sexto clasificados, que eran Zaballa y Ezequiel Mosquera.
Y es que el ciclista cántabro volvió a demostrar que es un todo terreno con una exhibición de fuerza desde la última cota hasta la línea de llegada.
Zaballa no dudó un instante en dejar el pelotón en el segundo puerto de primera categoría, donde se fue y, con una fuerte pedalada, conmenzó a incrementar sus diferencias. El único corredor que le pudo seguir la estela fue Mosquera, que acabó segundo ayer en Oviedo.
La quinta etapa, considerada como la reina de la ronda, se ha disputado sobre un terreno tremendamente complicado con tres puertos de tercera categoría y otros tres de primera, que han propiciado los intentos de fuga desde los primeros kilómetros del trazado, en los que el equipo Café de Colombia al frente del pelotón tuvo que esforzarse a fondo para defender el liderato de Duarte, que a priori daba la impresión de que era insuperable, especialmente después de la exhibición que hizo el día anterior en el alto del Acebo.
Pero la carrera se fue rompiendo a medida que los ciclistas avanzaban en la misma y dejaban atrás los altos del Pozo de las Mujeres Muertas, Cerredo y Somiedo, aunque la selección definitiva de la carrera se produjo en el citada cota de San Lorenzo, lo que posibilitó la fuga de Zaballa, que al final fue letal para los favoritos.
El ciclista santanderino dejó clavados a todos sus rivales, puesto que la estrategia de su equipo el Loulé Louletano fue perfecta, dejando al asturiano Santi Pérez controlando la carrera por detrás.
Zaballa ganaba confianza metro a metro. Mosquera (Xacobeo) lo intentaba por detrás, pero no pudo darle alcance. Además, la ascensión al Tenebredo, a 20 kilómetros de la meta, fue demoledora para sus rivales, aunque se temía que el mencionado corredor de la escuadra gallega conectara con él, porque el montañés no es precisamente un especialista cuesta abajo.
En los últimos kilómetros, tras Zaballa, Mosquera lo intentaba y otro grupo, formado por Pasquale Muto (Miche), Ángel Vicioso (Andalucía Cajasur), Gregory Obando (Burgos 2016) y David Blanco (Palmeiras), intentaban aunar esfuerzo para dar caza a los dos correrodores de cabeza. Pero ya fue demasiado tarde.
Zaballa entró en la meta sabedor de que se había hecho con la Vuelta a Asturias. Lloraba con su hija Adriana en sus brazos a la vez que «doy gracias al equipo que lo ha dado todo por mí», a la vez que aseguraba que «valoro mucho este triunfo, porque hay un montón de horas de trabajo detrás».
Asimismo, el cántabro reivindicaba un puesto en un equipo ProTour: «Dejé claro que estoy a un gran nivel y que merezco estar en otro sitio, tanto Santi como yo».
Por su parte, Fabio Duarte, el gran favorito para llevarse la carrera antes de partir ayer de San Antolín de Ibias, lamentaba que «no pudo ser. Todo el esfuerzo que hice en la etapa del sábado no sirvió para llevarnos el triunfo», al mismo tiempo que reconocía que «no aplicamos una buena táctica».
Al final, la semana más importante del ciclismo asturiano, pese a la ausencia de figuras, fue una carrera abierta en la que al menos hubo espectáculo desde el primer día en la Subida al Naranco.
Los asturianos estuvieron a buen nivel. Desde Santi Pérez pasado por Andrés Antuña y Joaquín Sobrino, así como los más jóvenes como Daniel Ania y Daniel Allonca, que cumplieron su papel con la selección.