El plan de avenidas se quedará a medio ejecutar cuando concluya el actual mandato municipal, que puede significar el adiós de la alcaldesa. De los cuatro proyectos de remodelación anunciados, sólo dos llegarán a tiempo para las elecciones de mayo de 2011: el de Ramón y Cajal y el de Castilla. Las licitaciones de las obras de Manuel Llaneza y Pablo Iglesias quedarán pendientes para que las asuma la próxima Corporación que salga de las urnas.
Así lo aseguró ayer el concejal de Urbanismo, Pedro Sanjurjo, quien rechazó simultanear nuevas intervenciones en arterias principales para el tráfico rodado y peatonal. «Hay que escalonar estas obras porque, de lo contrario, puede ser contraproducente para la ciudad», defendió el edil, que no quiere que los problemas de movilidad existentes deriven en una situación de caos circulatorio.
En este momento, el área municipal de Urbanismo tiene muchos frentes abiertos. Para empezar, está cortada desde principios de año la prolongación de la autopista en Sanz Crespo por la construcción de la estación provisional de ferrocarriles. También es objeto de importantes restricciones la entrada por el enlace de la autovía minera por la reforma de Ramón y Cajal. La situación es complicada también en el entorno del Muro y del parque de Isabel la Católica por la reforma de la avenida de Castilla y la obra de recrecido de la grada Norte del estadio, que mantiene cerrada la comunicación con La Guía a través de la avenida de El Molinón.
A estas dificultades para desplazarse en coche por la zona más turística de la ciudad hay que sumar el reciente inicio de la remodelación de la avenida de Salvador Allende, un eje de movilidad principal del barrio de Roces que une la carretera Carbonera con la avenida de Oviedo. También están ocasionando trastornos a los conductores las obras de construcción del aparcamiento del Parchís y la ampliación del de Begoña.
Y a todo este extenso panorama de avenidas y calles levantadas se incorporará después del verano la reforma de los Moros -entre la calle de Jovellanos y la plaza del Seis de Agosto- la renovación del pavimento de cinco calles de la Ruta de los Vinos y la adecuación de la plaza del Marqués y parte de la calle de Trinidad.
Factor económico
Sea como fuere, en contra del desarrollo íntegro del plan de avenidas en esta legislatura también ha jugado otro factor adverso: el económico. La obra civil de reposición y transformación en superficie de las cuatro avenidas programadas tiene un coste demasiado elevado -15 millones de euros- para las estrecheces económicas a las que tienen que adaptarse en la actual coyuntura los ayuntamientos. Se trata además de una inversión que recae en solitario en las arcas municipales, ya que ninguna de las dos obras iniciadas hasta el momento se ha financiado con cargo a fondos estatales.
En Manuel Llaneza no se hará aparcamiento subterráneo, pero la intervención en Pablo Iglesias creará dos de estos equipamientos para compensar la pérdida de plazas en superficie.
El trasfondo económico también ha estado detrás de la decisión municipal de posponer para el próximo mandato las obras de desdoblamiento de la avenida de Juan Carlos I en La Calzada. Se trata de otro viejo compromiso electoral que se vio trastocado por la intensidad de la crisis económica y el revés que supuso que la actuación quedara finalmente excluida de las obras vinculadas al plan de soterramiento de la barrera ferroviaria entre Moreda y el Humedal. Este proyecto, salvo imprevistos, también deberá asumirlo en solitario el Ayuntamiento y podría alcanzarlos 12 millones de euros.