No habrá, al menos de momento, huelga de estiba en los puertos para luchar contra el proyecto de la nueva ley acordada por PSOE y PP. El sindicato mayoritario en el sector, Coordinadora, dejó ayer suspendida la convocatoria de paros por acuerdo de una asamblea general, celebrada en Madrid, que contó con cinco representantes de los dos puertos comerciales asturianos, los de Gijón y Avilés.
Los trabajadores entienden que la última propuesta de los ponentes de la ley preserva, básicamente, sus intereses, y, por lo tanto, dieron su conformidad, con la advertencia de que los responsables sindicales podrán convocar nuevamente paros si las condiciones ahora aceptadas varían durante la tramitación del texto legislativo.
El caballo de batalla principal en la negociación de coordinadora con los grupos parlamentarios fue sin duda el intento gubernamental de excluir el tráfico ro-ro, especialmente el de vehículos nuevos, de las cargas reservadas al servicio público, es decir, de la exclusiva competencia de los estibadores.
Según informaron a este periódico fuentes sindicales, los estibadores mantendrán ambos tráficos, pero no necesariamente por prestación laboral a empresas estibadoras, sino que determinadas empresas cargadoras o navieras podrán obtener autorización para contratar directamente a los operarios de las sociedades de estiba (que dejarán de ser de mayoría pública, de forma que la intervención de las empresas estibadoras se manteiene, aunque sea de forma indirecta).
Se supone que así será posible abaratar los costes, que es, al fin y al cabo, el objetivo marcado por los legisladores.
En todo caso, parece ser que no hay motivo para pensar que la autorización específica para contratar estibadores que se conceda a empresas que realicen tráfico ro-ro se refiera exclusivamente a vehículos nuevos, sino que el sistema podría extenderse, por ejemplo, a las autopistas del mar. Eso facilitaría la viabilidad del enlace proyectado entre El Musel y Nantes-Saint Nazaire.
La excepcionalidad
Otro escollo en la negociación fue el intento de extender la excepcionalidad en la contratación de estibadores o, mejor dicho, en la no contratación de estibadores, por las llamadas 'terminales dedicadas'. La actual legislación ya incluye alguna excepción como la aplicada en Gijón para la EBHI, que costó un largo conflicto con resultado más favorable para los intereses de la terminal que los del resto del puerto, resentido largo tiempo de los efectos del paro.
El caso es que las cosas quedarán como están en la nueva ley, es decir, con la excepcionalidad aplicable sólo a las terminales con una dedicación muy mayoritaria a los tráficos de una industria, que esté participada por ésta, y conectada con la factoría por ferrocarril o cinta transportadora.
El proyecto legislativo planteaba incluir la conexión por carretera, pero quedó descartado.