La historia de Omar Martínez López (Oviedo, 16 de enero de 1985) es la de un judoka que ha triunfado gracias a la constancia y a la confianza en su posibilidades que han tenido, tanto él como el Judo Club Avilés, donde lleva toda una vida. Ha pasado por todos los estados posibles. Disfrutó con medallas nacionales, internacionales en europeos, y estuvo en la órbita del equipo nacional español en categorías inferiores. Ha sufrido lesiones importantes de rodilla y de hombro, pero nunca se ha rendido. No apostó más fuerte por una vida como deportista profesional «porque el judo no da para vivir y lo ideal es compaginarlo con estudios o trabajo».
Él lo consiguió, y tiene el título de Educación Física. Además da clase de judo a un grupo de discapacitados psíquicos y colabora con Carlos Fernández en la dirección técnica del club, ocupándose de las categorías inferiores, aunque como él mismo reconoce «yo sólo ayudo, él es el que lleva todo el peso y el que más trabaja. Le echo una mano».
Empezó a practicar judo en el Colegio San Fernando: «Fueron a captar alumnos y me apunté con unos amigos. Yo sigo practicando y ellos lo dejaron». Han pasado los años y hoy es el capitán del Judo Club Avilés y la referencia para los chicos de la cantera junto a Marcos Torres y Jaime Fernández.
Judo Avilés acaba de conseguir la permanencia en la Liga Madrileña de Primera División, la de más nivel en España, en la que incluso se rozó la opción de subir al podio de los tres nejores: «El papel fue muy digno, compitiendo con auténticos equipazos a los que le ha venido bien que se pudiera fichar libremente. Nuestra filosofía es clara y en base a ella nos movemos. Algunos creen que podríamos haber tenido alguna victoria más, lo que nos hubiera situado en el podio, pero para ser realistas, todos hubiéramos firmado acabar así».
Para la recta final del campeonato, el equipo se reforzó con Alejandro Queiro, un judoka de 90 kilos que viene a reforzar un peso en el que el Judo Avilés tenía problemas desde la marcha del alemán Helgue Molt: «Nos viene muy bien, es campeón de España sub 23 y quinto en el absoluto. Creo que Carlos ha pensado en el futuro y en ese marco ha llegado este fichaje».
El nivel de la cantera avilesina en judo es «muy bueno. Compiten por medallas nacionales y eso ya es mucho, pero a estas edades hay que tener cuidado. La trayectoria de un judoka es una carrera de fondo, no un sprint», asegura Omar, que ha tenido que sufrir para despuntar hace unos años.
Las lesiones, su cruz
«En cadete conseguí mi primera medalla nacional, incluso estuve en la Selección Española haciendo un sector cadete. Todo iba bien, hasta que en edad junior me rompí el ligamento cruzado, el inicio de un calvario: cuatro operaciones en cuatro años, dos en la rodilla derecha, una en la izquierda y una en el hombro)», lo que cortó su progresión: «Acudía a sectores, pero nunca lograba coger la forma. Trabajé mucho, sin desmayo, hasta que en el 2008, en el Nacional absoluto, conseguí el bronce. Me sirvió para apoyarme en ello y así demostrar que lo dífícil es aguantar cuando no llegan los resultados».
Las nuevas normas necesitan una adaptación, y por la manera de pelear de Omar, no le ha beneficiado que no se permita el agarre de pierna: «Solía hacer kata guruma bastante para defenderme cuando estaba en desventaja, así que lo estoy notando. Además, el nivel es muy alto y eso lo pone más complicado».
Como judoka, su entrenador Carlos Fernández lo cataloga como «seguro, falla muy poco y siempre cumple. Si lograse mejorar a nivel de cabeza sería de los mejores 100 kilos de España», asegura quien ha guiado con buena mano su carrera hasta lo que es en la actualidad. Como persona, Carlos destaca su «fidelidad, honradez y una serie de valores que escasean. Es el mejor compañero y anfitrión que podemos tener».
Omar Martínez echa la vista atrás y está satisfecho, aunque se queda con el regusto amargo de no haber estado al cien por cien, sin lesiones graves, y «saber donde podía haber llegado». Mientras tanto, a sus 25 años sigue dando guerra y nos queda mucho Omar todavía como judoka en activo.