El Principado pagará más por el nuevo Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). Hasta 36 millones de euros (casi 6.000 millones de pesetas) pondrá sobre la mesa la Consejería de Economía y Hacienda para lograr que la Unión Temporal de Empresas (UTE), formada por Sacyr, Sánchez Lago y San José concluya unos trabajos que iniciaron en junio de 2005. Con el añadido económico, que eleva a 296 millones el coste final -un 44% por encima de los 205 millones con que comenzó la obra- llega, también, un estirón al plazo de entrega, fijado inicialmente para el pasado mes de abril. En el nuevo calendario se prevé que las empresas entreguen el edificio a finales de año. No obstante, desde ahí hasta su apertura pasarán otros seis meses más, como mínimo, para equiparlo, «porque una mudanza así no se puede hacer en un fin de semana». El sobrecoste no implica el equipamiento «que costará 100 millones más», ni es fruto «de obra nueva», sino que es fruto a que responde inicial «tiene diez años» y en este tiempo las nuevas tecnologías «han avanzado muchísimo».
Así lo aseguró ayer el consejero de Economía y Hacienda, Jaime Rabanal, en su doble función de presidente de Gispasa, el ente creado por el Gobierno regional para controlar todo lo relativo al nuevo HUCA. En una convocatoria de urgencia a los medios de comunicación, Rabanal utilizó un tono más serio y contenido de lo habitual para explicar que su equipo ha alcanzado «un principio de acuerdo» con la UTE para llevar a buen puerto unas obras que, a decir de la oposición, llevan meses paradas al entender las empresas que los modificados en el proyecto inicial son proyectos de obra nueva que no entran en los costes iniciales.
No hay paralización
Negó la mayor el consejero de Economía y Hacienda, quien reconoció, no obstante, que las discusiones «han sido de cierta dureza», pero que con el preacuerdo se siente «razonablemente satisfecho». Tanto que, en lugar de compartir con su compañero de Gobierno, el consejero de Salud, José Ramón Quirós, la idea de cambiar de empresas adjudicatarias, Rabanal espera que este acuerdo que tanto le ha costado lograr sea firmado «en las próximas semanas».
No quiso reconocer, sin embargo, que hubiera una paralización de hecho en la obra. Insistió en que los trabajos «no se verán afectados», por lo que confía en «poder entregar la obra a la Consejería de Salud a finales de año», puesto que con el añadido económico también se da a las empresas ocho meses más para concluir su cometido.
No dio pie Rabanal a nuevos modificados, ya que el Principado se había marcado el techo de los 300 millones para concluir la obra, y está convencido de que «con el nuevo presupuesto, la obra se concluirá sin problemas». Ni siquiera la evidencia de que, como él mismo reconoció, las empresas han necesitado hasta el momento 58 meses para ejecutar trabajos por valor de 200 millones de euros le hace dudar de que, «en los ocho meses acordados», la UTE lleve adelante los 96 millones restantes.
En cuanto a la financiación, tampoco Rabanal cree que «exista ningún problema», puesto que, según recordó, «el proyecto tiene una dotación de 90 millones de euros que aporta Gispasa; además de 165 concedidos por el Banco Europeo, y un préstamo subrogado de hasta 30 millones, con lo que cubrimos totalmente los costes».
Redistribución
Si en algo insistió Rabanal durante su comparecencia ante los medios de comunicación es en que los 36 millones de más, que se añaden a los 54 de aportación extra que realizó el Principado en 2008, es que «no se trata de ninguna obra nueva», ya que ese fue el argumento utilizado durante los últimos meses por la UTE para exigir más dinero.
Explicó Rabanal que el nuevo HUCA «con 189.000 metros cuadrados, mil camas, 36 quirófanos, 121 camas de cuidados intensivos y más de 200 consultas» es un proyecto «suficientemente complicado» como para generar añadidos. Además, recordó que el proyecto inicial «tiene ya diez años» y que, en una década, «las nuevas tecnologías han avanzado mucho, sobre todo en su aplicación a la medicina», por lo que, lo que hace diez años resultaba inimaginable, «hoy es una realidad cotidiana».
Por ello, insistió en que los costes «van de la mano de la redistribución de espacios», como la obligación de hacer más amplias las instalaciones para su uso por personas con discapacidad. Ese es el caso de una nueva unidad de salud buco-dental para discapacitados, que contará con una nueva área de espera para infantil y juvenil.
Insistió Rabanal en que el nuevo HUCA será un hospital «de su tiempo», lo que implica que ofrezca novedades en su cartera de servicios, como una unidad de trastornos alimenticios, un departamento para el tratamiento del dolor y otro para partos sin él. Para disfrutar de esos servicios habrá que esperar a su inauguración. Será ya en 2011.