El chivatazo llegó hace cinco meses a la jefatura Superior de Policía de Asturias. Decía que había un grupo de personas de nacionalidad paraguaya que podían estar explotando laboral y sexualmente a compatriotas introducidos ilegalmente en el país. Pero resultó que el grupo era sólo una cédula de algo mucho mayor, una parte de una compleja «red transnacional» con ramificaciones en Barcelona, Madrid y Cuenca, y que introducía en España una media de entre tres y cinco inmigrantes cada semana, llegando a alcanzar 270 personas. Es la 'Operación Calabozo' que ha terminado con 13 personas entre rejas, cuatro de ellas en Oviedo.
Al recibir la información confidencial, el Grupo I de la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras comenzó a indagar. La organización seguía el proceder habitual de este tipo de grupos. Primero realizaban una selección de las personas que querían viajar a España para trabajar. Así facilitaban la llegada de los interesados a cambio de deuda. El dinero que los transportados debían pagar rondaba los 4.400 euros. Para salvaguardar sus espaldas, los miembros de la red obligaban a las personas a hipotecar los escasos bienes que tuvieran en su país.
Luego, los arrestados facilitaban billetes de avión y bolsas de viaje, para que los inmigrantes parecieran un grupo turístico. Transportaban grupos de unos treinta personas, con guía turístico incluido, y volaban hasta un país de los últimos incorporados al Territorio Schengen (formado por la mayoría de los Estados miembros de la Unión Europea y algunos terceros países con el objetivo de finalizar con los controles fronterizos). La baja presión migratoria de estos países hacía que no se levantaran sospechas. Cuando aterrizaban el supuesto guía turístico comenzaba a distribuir a los inmigrantes en diversos vuelos interiores hasta llegar a España, principalmente a Barcelona. Ya en la Península Ibérica, otro miembro de la organización los enviaba a Oviedo.
Empezaba el calvario de los inmigrantes. En la ciudad les buscaban 'una plaza' en un establecimiento de alterne ejerciendo la prostitución, o en el mejor de los casos, como empleadas domésticas. Lo primero que les decían era que tenían que pagar la deuda con ingresos mensuales de 500 euros en una cuenta corriente. Si no lo hacían, se quedarían con los bienes hipotecados en su país. Con este 'modus operandi', la red podría haber introducido hasta 270 personas en Asturias. Una media de tres a cinco inmigrantes casa semana, durante un periodo de tiempo aún indeterminado.
Tras confirmar la identidad de los miembros de la red y localizar los domicilios y los locales de alterne donde explotaban sexualmente a las mujeres, el Grupo I de la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras se coordino con otros grupos especializados y procedieron a la detención de 13 personas. La investigación fue dirigida por el Juzgado de Instrucción numero dos. Los arrestados están acusados de varios delitos contra los ciudadanos extranjeros, contra los derechos de los trabajadores y de asociación ilícita. Entre los efectos intervenidos destacan ordenadores, facturas y resguardos bancarios que la red contabilizaba escrupulosamente.
El Juzgado de Instrucción número 3 de Oviedo ha decretado prisión provisional para los cuatro detenidos.