Hay otros mundos y no están en Silicon Valley. Algo así vino a demostrar el 'Taller sobre semántica y web 3.0', celebrado ayer en el hotel NH de Gijón, moderado por Antonio Lara, quien tiene diecisiete años de experiencia en el sector de la comunicación y la tecnología y en la actualidad es director general de la empresa IBCmass, que convocó la cita a la que acudieron también el presidente del Cluster TIC de Asturias, Alejandro Durán; Mihai Datcu, del Centro Aerospacial de Alemania; Alberto Malpeceres, fundador de Linking Paths; José Emilio Labra, director de la Escuela de Ingeniería Informática de la Universidad de Oviedo, e Isidro Castro, director del Grupo Meana.
-¿Cuál ha sido la idea del taller?
-Han participado veintiséis empresas asturianas, con las que hemos debatido la necesidad de mejorar tecnologías como el uso de buscadores en internet, dentro de un modelo de innovación abierta, compartiendo conocimientos y maneras de trabajar. Es una iniciativa pionera en la que nos congregamos para cooperar y generar I+D+i.
-¿Y con la intención de elevar el grado de competitividad?
-Muchas pequeñas empresas acaban configurando las dimensiones de una empresa grande...
-¿Qué grado de conocimiento sobre la materia tenían las empresas inscritas?
-El setenta y cinco por ciento acudía sin experiencia. Pero el ochenta y tres por ciento buscaba nuevos modelos de negocio, lo que es una pista común acerca de inquietudes y necesidades.
-¿No se ha hecho demasiado complejo el terreno tecnológico?
-La tecnología ha de ser un medio, no un fin. Internet debe mejorar su usabilidad. Y hay empresas que cuidamos de eso, tanto en la arquitectura de contenidos como en flujos de información. La tendencia es la de prescindir de los manuales de instrucciones que nadie lee.
-¿En qué consiste uno de los productos de su empresa, My spy spot?
-Extrae información del buscador e identifica la competencia, midiendo relevancias por cantidad de apariciones y estableciendo planes estratégicos que den un resultado más óptimo a la marca.
-De la colaboración entre empresas asturianas, ¿cabe deducir una apuesta por el cooperativismo?
-Totalmente. Aunque hay que romper tabúes y enseñarte desnudo, con el riesgo del pirateo industrial. Nosotros trabajamos en red con quince empresas y exportamos a toda España, norte de Europa y comenzamos a ir a Latinoamérica.