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«Voy a cumplir 58 años y esto no lo vi en mi vida»

Asturias

«Voy a cumplir 58 años y esto no lo vi en mi vida»

El alcalde de Gozón, Salvador Fernández, pide la declaración de zona catastrófica tras arrasar el agua todo el litoral del concejo

11.06.10 - 03:07 -
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«Voy a cumplir 58 años y esto no lo vi en mi vida». El primer teniente de alcalde de Gozón, Ramón Artime, dibujaba así el panorama vivido en el municipio anteanoche, tras sufrir las inundaciones más importantes de las que se tienen memoria. Las fuertes lluvias, acompañadas de ráfagas de viento de hasta 80 kilómetros por hora, provocaron importantes daños materiales aún por evaluar, sobre todo en la costa del concejo, de la que desapareció uno de sus restaurantes más míticos: el Molín del Puerto, de San Martín de Podes, al que la lluvia arrastró hasta el mar.
Artime tomó la palabra, aunque con él estuvo durante toda el día, noche anterior incluida, el alcalde, Salvador Fernández, que apenas si podía verbalizar tanto dolor: «Vamos a pedir la declaración de zona catastrófica». Y no era para menos, puesto que con sus ojos vio como algo «que parecía el río Nalón», explicó Artime, arrasó el centro de Luanco -entrando de lleno en la Casa de Cultura y en el Museo Marítimo- además de Antromero, Bañugues, Verdicio y San Martín de Podes.
Con la alerta activada desde las diez de la noche, el primer aviso importante procedió de la zona más castigada por las fuertes riadas: Puerto Llampero, en la parroquia de San Martín de Podes. Allí, el restaurante Molín del Puerto se vio sorprendido por un fuerte torrente de aguas que arrasó todo los que se ponía a su paso. La riada destruyó el bar que se encontraba en plena actividad, pero no hubo que lamentar daños personales, ya que los cuatro clientes que había en aquel momento, así como los dos propietarios, lograron ponerse a resguardo.
«Vi como el bar desaparecía»
No lo creía su propietario, Rogelio Cortina, quien explicó a EL COMERCIO que «creí que estaban todos muertos». Su relato todavía está impregnado del dolor y el miedo sufrido, tanto que tuvo ser trasladado en helicóptero al Hospital de Jove tras sufrir una crisis cardíaca. Y no fue para menos, porque fue testigo «de cómo desaparecía el bar», del que había salido minutos antes, al percatarse de que la lluvia podía crear problemas. Cuando intentó regresar a su local, la riada se lo impidió, por lo que comenzó a llamar a su mujer, que seguía en el restaurante junto a cuatro clientes. La llamada se cortó «y ví como el torrente arrasaba los coches de mi familia, de los clientes y el bar».
Sin embargo, su aviso sirvió, ya que su esposa y las otras cuatro personas lograron salir por la vivienda, conectada con el bar, y ponerse a salvo en la terraza del edificio.
La siguiente actuación que también precisó de la intervención del helicóptero de Salvamento Marítimo, fue en el camping Los Molinos de Bañugues, anegado por la crecida del río, lo que obligó a que usuarios de los bungalós subieran a los tejados para poder ser rescatados.
En la playa de Verdicio, el temporal tuvo su mayor incidencia en el entorno de la urbanización, donde seis personas tuvieron que ser evacuadas de la zona por voluntarios de Protección Civil de Gozón, mientras que el bar de la playa y los accesos desaparecían. En palabras del dueño del local, José Manuel Menéndez, «fue increíble y puedo decir que en los años que llevo aquí nunca pude ver cosa igual. La riada levantó de cuajo el pequeño puente que salva el río y se llevó por delante la carretera y una buena parte de la gran duna de la playa».
«Es la ruina»
Mientras en Gozón ya se ha pedido la declaración de zona catastrófica, en Vegadeo los hosteleros quieren seguir su ejemplo, ya que consideran que lo ocurrido «es una ruina para el pueblo». Lo dicen porque el concejo amaneció cubierto por las aguas, ya que desde la medianoche se registraron 80 litros por metro cuadrado, «el doble que en el resto de Asturias y el máximo nivel alcanzado nunca aquí» indicó el alcalde, Juan Antolín Rato.
No ocultaba el regidor su pesar y preocupación por el alto nivel que alcanzaron los ríos Suarón y Monjardín, aunque no llegaron a desbordarse. Y es que el agua llegó a alcanzar medio metro de altura en la avenida de La Alameda, el eje central de la vida social y comercial de la villa.
Feria gratuita
Una vida social que, precisamente, ayer tenía que iniciar uno de sus momentos cumbres del año, porque tenía que inaugurarse la Feria de Muestras de Vegadeo. La 47 edición, sin embargo, ha quedado de momento pendiente, lo que ha llevado al traste las ilusiones de los hosteleros, que incrementaron notablemente sus provisiones, dando por hecho que la venta se iba a multiplicar estos días.
Así, Juan Antonio Lastra, propietario del bar Cantábrico, era incapaz de cuantificar las pérdidas registradas en su establecimiento, frente al que se acumulaba el agua embalsada que la incesante lluvia no dejó mermar. Lo mismo le ocurrió a Loli Noguerol, que desde hace ocho años ameniza con su pulpería la Feria de Muestras. Según las últimas previsiones del Consistorio, el certamen comenzará este mediodía de forma gratuita.
Y es que Vegadeo quiere dejar atrás lo sucedido ayer, cuando numerosos comercios tuvieron que cerrar para limpiar el agua y el lodo que, desde las cuatro de la mañana, les inundó los negocios. En su visita al concejo la viceconsejera de Seguridad, Teresa Ordiz, afirmó encontrarse «en uno de los lugares más visibles del temporal», que también tendrá que afrontar los daños causados por argayos en carreteras y puentes, como en Castropol y Taramundi, así como la pérdida de negocios ganaderos. En Lourio, cuatro reses perecieron al derrumbarse su establo a causa de un corrimiento de tierras.
Los asturianos más afortunados ayer fueron los del Oriente, ya que el temporal apenas si se hizo notar en la comarca. Tanto es así, que un grupo de nueve bomberos con base en la zona se desplazaron como refuerzo a otros puntos de la región.
Inundación en Oviedo
Algunos tuvieron que acudir a Oviedo, donde las fuertes lluvias provocaron, además del colapso de la carretera que lleva al Centro Médico, por la caída de un árbol, una grave inundación en Pontón de Vaqueros. Tan grave que de no haber sido por la labor del Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento de Oviedo, la situación se podría haber descontrolado. Según explicaron fuentes oficiales, «como consecuencia de las obras del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), el colector arrastró numerosos restos», lo que taponó las salidas del agua.
Por ello, los bomberos estuvieron «achicando agua toda la mañana», hasta que pudieron controlar la riada. Lo hicieron, según aseguran los expertos, in extremis, ya que cuando contuvieron el agua sólo faltaba 1,2 metros para que llegara a las casas.
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