El tiempo se agota. Un proceso que comenzó en diciembre de 2008 en las aulas de la entonces Escuela Politécnica Superior de Ingeniería encara su recta final hasta desembocar en el último fin de semana de septiembre. Y lo ha hecho en el peor de los momentos económicos posibles para los 22 estudiantes de quinto curso de Ingeniero Industrial que participan en la primera edición de MotoStudent, un certamen concebido por la Universidad de Zaragoza, a través de Moto Engineering Foundation, para intentar paliar la carencia de ingenieros españoles en el mundo de la moto de alta competición.
Es un certamen entre universidades españolas y europeas, el primero, en el que los estudiantes, organizados en 28 equipos, han de proyectar, diseñar y construir una moto de 125 centímetros cúbicos, cuyo coste de fabricación de una miniserie debe de ser inferior a 4.500 euros con toda la normativa vigente cumplida. Y la Universidad de Oviedo estará representada por dos equipos de la Escuela Politécnica de Gijón. Cada uno de ellos compuesto por 11 miembros, que están siguiendo dos líneas de trabajo diferentes para desarrollar las motocicletas de competición.
Uno, el de Douglas, Jesús y Miguel, ha proyectado la MDU (Moto Design Uniovi), y el otro, el de José Manuel, la TSK Noega, abreviatura de la inicial Noega Racing Team (NRT), que a estas alturas del proyecto ha cambiado de nombre gracias a que ya ha encontrado a su patrocinador principal. De ahí que luzca su TSK en la parte más visible y llamativa del vehículo. «Uno de los objetivos del certamen es que el proyecto lo gestionen los estudiantes desde el principio hasta el final. De ahí que en la primera fase de la competición -hasta marzo- hallamos desarrollado las tareas de diseño, para después proceder a la fabricación. Una vez terminada la moto, una carrera de 20 minutos a realizar el último fin de semana de septiembre en la Ciudad del Motor de Alcañiz, valorará los mejores trabajos», explican los alumnos, orgullosos de que serán pilotos profesionales quienes prueben sus construcciones mecánicas.
Y es ahora cuando surge el problema. «Entramos en la fase de fabricación y es cuando nos falta el dinero. Un equipo sí puede seguir, porque tiene el principal, pero el otro no. Necesitamos un patrocinador que nos permita fabricar el prototipo y ponerlo a punto en varios circuitos antes de la competición de septiembre. Tenemos muchos pequeños, pero no el principal, que es el que daría nombre al equipo. Es un buen espacio publicitario», afirman los desencajados estudiantes, que temen quedarse a la orilla después de llevar nadando desde diciembre de 2008.
«Estamos en un momento de crisis en el que las empresas están haciendo recortes para ellos y no tienen dinero para nosotros», se lamentan, desesperanzados. Lo que no comprenden es que las instituciones bancarias también les hayan dado la espalda. «Muchas cajas autonómicas patrocinan a equipos de otras comunidades, pero aquí a nosotros no nos lo han querido hacer. Es la única de toda España que no lo ha hecho».
Se busca patrocinador para propiciar una generación de ingenieros asturianos en el mundo del motor.